Yo soy muy bien mandado; mi mujer dice que no, pero yo soy muy bien mandado. Así que, si alguien me pide hablar de algo, yo obedezco; me sugirió un tipo hablar del Palacio de Valsain y aquí estoy yo, hablando del Palacio de Valsain.
De este palacio creo que ya está todo dicho y es de todos conocido, pero por si acaso tengo algún lector despistado, le diré que es una ruina que tenemos en Valsain y que debiera avergonzar a propios y extraños. Yo personalmente he perdido la esperanza; toda mi vida he oído que se quería restaurar, que existía un proyecto, fondos europeos, que si un inversor privado, una escuela taller, un taller de empleo, que si tal y que si cual, pero al final nada de nada.
Durante los dieciséis años que tuve el honor de ser concejal, escuché innumerables ideas que al final quedaron en agua de borrajas; no tengo dudas de que todas ellas fueron bienintencionadas, pero nunca he visto un interés real por parte de ninguna administración en rehabilitar el Palacio Valsain, solamente promesas y buenas intenciones que se intensifican en mayor o menor medida cada cuatro años con la cercanía de las elecciones.
Quede claro que no culpo al ayuntamiento de San Ildefonso de su estado; el palacio está en manos privadas y este ayuntamiento no tiene por sí solo ni competencias ni músculo para afrontar un reto como este, pero sí creo que con su liderazgo y el apoyo de otras administraciones ese Palacio podría ser una realidad. Ojalá algún día veamos el torreón en todo su esplendor, dando trabajo y riqueza a sus gentes y embelleciendo aún más, si cabe, ese magnífico valle.
Dicho esto, no solo me preocupa el palacio de Valsain; aquí en el “paraíso” tenemos muchos palacios, edificios antes esplendorosos que ahora languidecen en el olvido y son pastos de la ruina, la carcoma y las humedades. Una de esas ruinas es el palacio de Santa Cecilia, un imponente edificio que se nos saluda a nuestra izquierda cuando venimos de Segovia y que el Patrimonio Nacional es incapaz de darle uso y, lo que es peor, de cuidarlo decentemente. Allí está en medio de una preciosa finca a orillas del pantano, hundiéndose día a día. Detrás quedaron muchos proyectos: un colegio, el ballet de Corella, hoteles y tantos y tantos otros. Cuando paseo por allí y lo veo, tan bonito y tan sobrio, no puedo preguntarme otra cosa: ¿a qué esperan?, ¿a qué se caiga? Cada uno que piense lo que quiera, pero la realidad es que Patrimonio Nacional nada hace para cuidar ese edificio que es de todos nosotros.
Y qué decir de la casa de la Botica, en la calle del mismo nombre; toda mi vida la he visto cerrada y a día de hoy así sigue, teniendo en su fachada la huella del tiempo y las humedades. Sorprendentemente, está declarada, al igual que el Palacio de Valsain, Bien de Interés Cultural. De verdad que un inmueble con esta calificación, con esta historia y con esta belleza, ¿no merece ser cuidado?, ¿merece estar así?, ¿no puede tener una utilidad que la ponga al servicio de todos los ciudadanos?
¿Y el hotel Serrano?, ¿no merece una vida más digna? Este edificio, también conocido como Villabragas, un edificio imponente de planta rectangular, con un precioso jardín, está sin uso y sin futuro; su única utilidad en los últimos años fue unos meses fabricando mascarillas. ¿De verdad que no se puede dar a este inmueble una utilidad que revierta en beneficio de todos?
Mucho me temo que los dejarán caer para después gastarse ingentes cantidades de nuestro dinero en volver a restaurarlos en lugar de conservarlos, que es su verdadera obligación.
En definitiva, Patrimonio Nacional no quiere, no sabe o no puede poner estos inmuebles en valor, dotarles del uso que merecen y mantenerlos de la forma que tienen encomendada.
Espero que esto cambie y que algún día alguien abra los ojos y empiece a trabajar; aquí ya tenemos muchos palacios hundidos.
Juan Carlos Gómez

¡Muy bien! Pero el tema no es «rehabilitar» el palacio para crear, por ejemplo, un «Centro de Interpretación del Rey Prudente», con salas de conferencias, cafetería, tienda de souvenirs, director, plantilla, parking, etc., sino simplemente FRENAR EL DETERIORO, CONSOLIDAR LA RUINA Y HACERLA VISITABLE. Esto se podría hacer por muy poco dinero y, seguramente, con el permiso del dueño. Se trataría de:
1). Limpiar y adecentar el entorno.
2).Poner una ligera capa de cemento encima de los muros derruidos para frenar su deterioro progresivo.
3). Hacer un caminito empedrado entre las ruinas para poder visitarlas.
4). Poner unos bancos donde poder sentarse y unos carteles de información para explicar lo que es.
Se trataría de frenar el progresivo deterioro y adecentar la ruina, pero sin entorpecer ningún proyecto que tenga o pueda tener en el futuro el dueño. Ni expropiar, ni rehabilitar… solo adecentar y hacer visitable. Esto no cuesta dinero, solo cuesta una gestión que respeta el Patrimonio, cosa que NUNCA ha habido en San Ildefonso, feudo del Circo y los festivalitos efímeros. Adelante, y GRACIAS.