La portavoz de VOX en el Ayuntamiento de Segovia, Esther Núñez, ha manifestado el rechazo de su grupo municipal al proyecto del Centro de Interpretación del Acueducto, una iniciativa que, según ha señalado, es un proyecto que fue «impulsado por el Partido Socialista y que el Partido Popular ha asumido ahora como propio, además con orgullo».
Desde VOX consideran que se trata de «un capricho político» del alcalde y lo han calificado como un «despilfarro», en un momento en el que, a juicio de la formación, la ciudad afronta prioridades mucho más urgentes.
Núñez ha recordado que «los segovianos están sometidos a una alta presión fiscal, pagando impuestos muy elevados», y ha cuestionado que un edificio con un coste aproximado de 5 millones de euros «vaya a contribuir a la mejora de la vida de los segovianos o de la ciudad en general».
En este sentido, durante el último Pleno municipal, el Grupo Municipal de VOX formuló varias preguntas al equipo de Gobierno relativas a la viabilidad económica y al coste futuro del proyecto. Entre otras cuestiones, solicitaron conocer si se ha realizado un cálculo detallado de los costes anuales de mantenimiento del centro una vez finalizada su construcción, incluyendo gastos de personal, energía, limpieza y conservación. Asimismo, pidieron que, en caso de existir dichas estimaciones, se hagan públicas las cifras previstas y el modelo de financiación contemplado.
VOX también preguntó si se ha elaborado un estudio de viabilidad económica integral que incluya previsiones de ingresos por visitas, patrocinios o actividades, frente a los gastos operativos a largo plazo. « ¿Cuáles son sus conclusiones principales y como garantizamos que el centro no se convierta en una carga presupuestaria para Segovia?» cuestionó Núñez durante su intervención en el pleno.
La portavoz advirtió además que, dado que el coste total del proyecto supera los 5 millones de euros y solo una parte está cubierta por fondos europeos, es necesario aclarar si se han valorado «alternativas más económicas o el posible aplazamiento del proyecto para priorizar necesidades urgentes de los segovianos», teniendo en cuenta la actual situación económica.
Para finalizar, Núñez concluyó: “Lamentablemente, en Segovia tenemos malas experiencias con este tipo de edificios, y el CIDE es un ejemplo claro”. Asimismo, insistió en que los segovianos tienen “otras prioridades mucho más urgentes” que deben atenderse antes de embarcarse en nuevos proyectos de elevado coste.
