Una cuestión de prioridades

Más de cuatro horas y media dan para mucho, y resumirlas no es tarea fácil. Máxime cuando había que tomar muchas decisiones y cuando se arrastraban asuntos sin resolver desde hace tiempo.

Intentaré que este artículo sea, si me permitís el símil futbolístico, corto y al pie. Pero para ello hay que saber por dónde empezar.

Quizás podría retrotraerme a la junta previa, la del 12 de marzo, porque de aquellos polvos vienen estos lodos. Ayer se constató que la copia de los estatutos que se envió a los socios que la solicitamos previamente no era la versión definitiva ni legal. Cabe preguntarse, por tanto, si aquella convocatoria se celebró correctamente, habida cuenta de que el texto remitido incluía algunas cláusulas que entraban en conflicto con la Ley de Sociedades de Capital.

Podría también mencionar otros errores que fueron detectados y puestos en conocimiento del Consejo y que podrían incurrir en consecuencias legales. Por ejemplo, que la documentación relativa a la acreditación de acciones de algunas personas fue remitida a terceros, impidiéndoles ejercer sus derechos a formar parte de la junta y agruparse accionarialmente. O que desde el Consejo de Administración se vino a decir que dicho envío se realizó como una deferencia, como si quien adquiere acciones no tuviera derecho legal a recibir la acreditación de la operación con acuse de recibo. Incluso se restó importancia al error porque el cruce de correos se produjo entre hermanos, como si ello eximiera del cumplimiento de la normativa de protección de datos.

Pero centremos el tiro.

Si nos ceñimos a la Junta General de Accionistas de la Gimnastica Segoviana de este miércoles 3 de junio, hay suficiente donde rascar. Para empezar, hubo que repetir varias votaciones porque inicialmente se consideró que no era necesario votar la constitución de la junta. Posteriormente se advirtió que, si la junta no quedaba formalmente constituida, resultaría complicado ratificar las decisiones adoptadas en ella, por lo que fue necesario volver al primer punto del orden del día.

Tampoco puedo pasar por alto que un miembro del Consejo recriminara a un accionista el uso de su derecho a intervenir “porque se estaba haciendo muy tarde y la gente se quiere ir a casa”.

Al final, las posiciones quedaron claras. La mayoría accionarial, creo que todos sabemos quiénes la conforman, votó en contra de:

  • Todas las medidas planteadas para mejorar la transparencia.
  • Todas las medidas destinadas a proteger al accionista minoritario.
  • Todas las propuestas orientadas a introducir mecanismos de control que dificulten que el club pueda acabar en manos de personas con intereses ajenos al propio proyecto deportivo.
  • Todas las medidas telemáticas destinadas a facilitar la participación de los accionistas.
  • Las propuestas encaminadas a reforzar el cumplimiento de la Ley de Sociedades de Capital.

Sobre este último punto merece la pena detenerse. Un accionista propuso incluir una cláusula de adquisición preferente de acciones en caso de ampliación de capital. La mayoría votó en contra. Teniendo en cuenta que contamos con ocho consejeros, cabría esperar que al menos alguno de ellos conociera la normativa aplicable antes de posicionarse sobre cuestiones reguladas expresamente por la Ley de Sociedades de Capital. Resulta difícil comprender que se vote en contra de una propuesta cuyo objetivo era reforzar estatutariamente los derechos de los accionistas ante futuras ampliaciones de capital.

Esa misma mayoría votó a favor de:

  • Mantener el requisito de poseer al menos cuatro acciones para participar en futuras juntas, rechazando la propuesta de permitir la participación de cualquier accionista con independencia del número de títulos que posea.
  • Abrir la puerta a que los miembros ejecutivos puedan percibir una remuneración, aparte de las compensaciones por desplazamientos y las dietas por asistencia a reuniones del Consejo.

Cada cual podrá extraer sus propias conclusiones. Las mías son claras. La dirección que está tomando la Sociedad y las prioridades que está marcando el Consejo de Administración resultan cada vez más evidentes.

Por ello, hoy más que nunca tiene sentido que el accionista minoritario se organice para defender sus derechos y velar por la sostenibilidad del proyecto de la Gimnástica Segoviana. Con ese objetivo, varios accionistas nos hemos unido en una plataforma que ya cuenta con suficiente respaldo como para solicitar la presencia de un consejero verdaderamente independiente, capaz de representar al socio y al pequeño accionista; alguien que contribuya a que estos dejen de ser únicamente quienes aportan su dinero y guardan silencio, y que garantice que su voz sea escuchada y respetada.

Porque una sociedad más transparente, más participativa y respetuosa con todos sus accionistas no debilita a la Gimnástica Segoviana: la fortalece.

Si quieres formar parte de este proyecto, puedes escribir a: plataformasegoviana@gmail.com

 

Javier Arranz 

 

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