Imagina que en las más recientes elecciones de un país europeo el gobierno se forma con la alianza de un partido de derechas y uno de ultraderechas.
Imagina que, para sorpresa de nadie, este gobierno empieza a perfilar su modelo de país.
Crean un paquete de reformas laborales que tienen como medidas estrella lo siguiente:
- Desregular los horarios de trabajo (posibilidad de extender la jornada a 50 horas semanales sin pago extra).
- Facilitar los despidos y el outsourcing (subcontratación).
- Contratos más precarios, especialmente para los jóvenes.
- Limitar derechos de huelga y protecciones a la maternidad/paternidad.
- Priorizar la flexibilidad para empresas en detrimento de los trabajadores.
Y ojo, no, es en Europa, no es la Argentina de Milei. Pasó en Portugal.
¿Cómo reaccionaron los sindicatos y sus afiliados, junto con el resto de la población?
Pues con huelgas. Te paso los datos.
La primera fue el 11 de diciembre de 2025. Fue convocada principalmente por la CGTP-IN (Confederación General de los Trabajadores Portugueses – Intersindical Nacional), la mayor central sindical del país. La UGT no se sumó esta vez.
La segunda, más numerosa aún, tomó lugar hace unos días, el de 3 junio.
2 huelgas generales en menos de 6 meses.
La huelga paralizó significativamente varios sectores clave durante 24 horas (con efectos desde la noche anterior):
Transportes: Fue el sector más castigado. El metro de Lisboa cerró por completo durante las jornadas de protesta, y los servicios ferroviarios y de autobuses urbanos operaron a niveles mínimos. En los aeropuertos y el tráfico aéreo se registraron cancelaciones masivas e interrupciones en rutas nacionales e internacionales.
Educación y Sanidad: Cerca del 90% de las escuelas, institutos y universidades cerraron sus puertas o suspendieron clases. En los hospitales, la actividad se redujo a la atención de urgencias y cuidados críticos.
Otros: Algunos sectores privados – industrias como Autoeuropa, Bosch, etc-., se sumaron igualmente y participaron en las manifestaciones con tasas muy altas según la CGTP, especialmente en Lisboa.
En cuanto a las cifras, pues estas siempre serán un misterio. Dependiendo de a quien leas, el número de participantes varía una barbaridad. La CGTP valoró la huelga como un éxito con fuerte adhesión (especialmente en público y algunos privados). El Gobierno y la patronal, como siempre, la minimizaron, diciendo que la mayoría trabajó y que el impacto en el sector privado fue marginal. Claro que sí.
Lo que se logró con las huelgas demostró la oposición fuerte de los trabajadores y generó visibilidad nacional e internacional. Fue una “gran afirmación de fuerza” según sindicatos y partidos de izquierda, lo cual debería ser lógico porque la sociedad se forma mayoritariamente por gente asalariada, quienes son siempre los principales afectados por este tipo de reformas.
Y aunque ha costado y el gobierno se negaba a capitular, se puede afirmar sin duda que la movilización en las calles cambió el tablero político.
Tras meses de intensas protestas y ante la evidente falta de consenso social, el partido de extrema derecha Chega (-nuestro VOX portugués-cuyo voto era clave para que el Gobierno en minoría aprobara la ley) retiró su apoyo inicial a la propuesta.
Como resultado, el Parlamento portugués terminó tumbando la reforma laboral «Trabalho XXI», lo que supuso una gran victoria política para los sindicatos y un freno directo a los planes económicos del Ejecutivo de Luís Montenegro.
CONCLUSIÓN.
Hay mucho que analizar aquí. Empecemos por lo importante.
Un gobierno de derechas siempre va a priorizar al empresario, el discurso siempre ha sido claro y no hay disfraz en él. Algo como esto es muy viable, lo sorprendente es que no lo intentaran.
Huelgas y protestas no son nuestro fuerte, pero hay que mentalizarse porque es lo único que puede evitar este tipo de injusticias. El votante, al no ejercer su derecho de manera coherente, da pie, al votar a estos partidos, a que los líderes del gobierno, alineados con la patronal, intenten explotar mas al trabajador con el fin de maximizar sus ingresos. Está aún en nuestras manos, no lo dejemos perder.
Y, por último. ¿Has visto esto en las noticias? La complicidad de los medios es terrorífica. Todo lo que se pueda hacer para derrocar al gobierno se está haciendo, y se hace a campo abierto, sin sutilezas ni disimulo.
José Luis Haces
