El viernes pasado después de mas de 25 años de negociaciones desde que se iniciaron oficialmente y poco más de un año después de las conclusiones técnicas se ha cerrado el acuerdo de libre comercio entre la UE y MERCOSUR, se trata del cuarto mayor bloque económico del mundo, que fue fundado en 1991 y que esta integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Este Acuerdo ha sido respaldado por España, por Alemania y por los países nórdicos, no ha sido respaldado por Francia, Irlanda, Polonia y Hungría. Italia lo ha hecho en el último momento y esta claro que las concesiones que ha obtenido ya las conoceremos, pero seguro que serán altamente beneficiosas. Era imprescindible el apoyo de Italia para alcanzar al menos el apoyo de 15 de los 27 Estados miembros que representan el 65% de la población europea.
Este Acuerdo crea un área de libre comercio en el mundo con 780 millones de ciudadanos, la señora Von Der Layen ha vendido el Acuerdo como muy favorable para la economía de la UE, es decir par la economía alemana, ya que según ella se dará un impulso a la industria europea porque se va a potenciar la venta de maquinaria y vehículos, y es Alemania quien más produce. La Comisión Europea ha calculado que las empresas de este continente incrementarán las exportaciones en 84.000 millones de euros, incluyendo los productos agrarios. El acuerdo suprime los aranceles en más de un 90% a las exportaciones europeas.
Este Acuerdo es extraordinariamente perjudicial para el sector agroalimentario en España y especialmente para Castilla y León, ya que afecta especialmente a sectores de la ganadería, de manera muy seria: al vacuno en el que nuestra Comunidad es líder con 1,5 millones de cabezas, y este Acuerdo va a permitir que entren nuevos contingentes de carne con aranceles muy bajos, también al sector avícola en el que destaca nuestra Comunidad , ya que va a permitir la entrada de cupos adicionales de carne de pollo. Ambas producciones tienen en común que Brasil y Argentina son grandes productores que no tienen que cumplir exigencias de bienestar animal, que la mano de obra es más barata y que producen de forma masiva, utilizando soja y proteínas baratas para la alimentación del ganado.
Perjudicará seriamente a la producción de remolacha azucarera, que sobrevive a duras penas y somos la Comunidad que también mantiene la mayor producción en España, y Brasil se presenta como un competidor al que es imposible ganar en los costes de producción, que prácticamente pone en el mercado azúcar a la mitad de precio que, en Europa, y ahora con el ahorro de los aranceles será imbatible. Recordemos que hace unos meses se cerraba la fábrica de azúcar de La Bañeza. Nos quedan ya sólo tres fábricas de azúcar en Castilla y León, que deberíamos de proteger al máximo.
Otro tanto sucede con la miel, somos una Comunidad productora de miel de calidad y muy apreciada en otros países, pero la miel argentina nos gana por goleada en menores costes de producción. Esto hablando de las producciones de Castilla y León, y las que podrían beneficiarse como es el caso del vino hay serias dudas de que a corto plazo lo vaya a conseguir.
Es incomprensible que España haya aceptado este Acuerdo, según Sánchez porque vamos a exportar coches y servicios. España no es una potencia en la producción de vehículos ni tampoco en maquinaria industrial, en cambio si lo somos en la producción agroalimentaria, ocupamos la cuarta posición en la UE, y a pesar de ello hemos dado nuestro visto bueno a este Acuerdo que nos perjudica seriamente en Castilla y León, el peso de nuestro sector agrario es el doble que, en la media española, nuestro sector agroalimentario es el más importante. Este Acuerdo significa un nuevo golpe para el futuro de nuestra economía en el medio rural, que se suma al que ya nos va a dar la nueva PAC, que se anuncia para 2028, y que nos recortara al menos un 22% de lo que recibimos anualmente para el campo, es decir algo más de 300 millones de euros menos anualmente.
El perjuicio alcanza también a los consumidores que vamos a comprar productos que no se identifican en los supermercados porque compramos pollo y carne al corte sin ninguna identificación del origen.
Castilla y León, tiene que rearmarse urgentemente si no quiere que el sector agrario desaparezca, el presupuesto de nuestra Comunidad se debe reestructurar y dotarse de una política para apoyar el campo con sus propios recursos económicos, asignando los más de 300 millones de euros que vamos a perder con la PAC, para apoyar a la agricultura desde nuestro propio presupuesto autonómico. Nos estamos jugando el futuro de la Comunidad.
Silvia Clemente
