Nadie entiende qué pasa en Segovia; es cierto que los bienes pertenecientes al patrimonio histórico son múltiples y representan de una manera muy destacada a los diferentes momentos histórico-artísticos de nuestro país: desde Roma, como acredita el monumento más importante de la ciudad, que es el Acueducto, y uno de los más importantes, pasando por las múltiples culturas que han recalado en Segovia y han dejado vestigios de su presencia, como la judía, y las expresiones de arte románico, gótico, renacentista, barroco, entre otros muchos que se reparten por toda la geografía segoviana, por sus pueblos y de manera muy especial en la capital, y que por ese motivo fue declarada Patrimonio mundial por la UNESCO en 1985.
Esta declaración nos concierne a todos para que realmente Segovia siga respondiendo a lo que es: un auténtico cofre repleto de joyas que representa un valiosísimo patrimonio en España que es admirado por los segovianos y por el mundo.
No solo son las administraciones públicas las que están obligadas a preservarlo, que por supuesto son las que más responsabilidad tienen, ya que para ello gestionan el dinero público que reciben a través de todos los impuestos que pagamos, y deben interpretar el mandato de las leyes acerca del interés público, pero también los ciudadanos tenemos el papel de exigir que se proteja el patrimonio histórico y se garantice para el uso de todos los ciudadanos.
Asistimos actualmente a una decisión que parece que está próxima a tomarse y que es la cesión del Palacio de Quintanar a la Diputación Provincial de Segovia para su uso como oficinas en las que ubicar el trabajo de funcionarios. Al parecer, también para al mismo tiempo dejar la Casa del Sello, que es otro palacio situado en la calle San Francisco de la ciudad, este último edificio perteneciente a la Cámara de Comercio y en cuya recuperación también pude intervenir, razones que me llevan a pronunciarme sobre todo lo que está sucediendo.
Quiero reivindicar desde esta tribuna la necesidad de mantener el Palacio de Quintanar para el uso público para el que fue restaurado, y lo hago en primera persona desde el conocimiento directo de cómo se tomaron las decisiones acerca del mismo, ya que me impliqué directamente con mi equipo en su rehabilitación, puesto que, siendo consejera de Cultura y Turismo, alcancé un acuerdo con la Consejería de Educación, que era la titular del Palacio, como antiguo conservatorio de música, y en ese momento se encontraba cerrado y sin ningún proyecto de rehabilitación para poderlo abrir.
El Palacio de Quintanar era la sede del curso de pintores pensionados, que se celebra anualmente en Segovia desde hace muchos años, siendo uno de los pocos cursos que todavía da cita a alumnos de las escuelas de bellas artes de España. Esto es francamente relevante, ya que con la aparición del Estado autonómico pocas citas se dirigen a alumnos de toda España desde una convocatoria con tanta raigambre histórica.
Mantuve una excelente colaboración con la Academia de San Quirce, que era en definitiva la titular de este curso de pintores, y establecimos un convenio de colaboración para garantizar el futuro del curso y el Palacio como sede y su uso como centro cultural durante el resto del año me pareció más que acertado.
El Palacio de Quintanar data del SIGLO XV-XVI, representa la arquitectura señorial de Segovia y combina el gótico con elementos renacentistas. Tiene unas salas con elementos que han sido complejos para restaurar y que deben ser contemplados y admirados por los que pueden visitarlos. Es un buen ejemplo de cómo mantener el patrimonio para el disfrute y uso de los ciudadanos, ya que dinamiza la vida cultural de Segovia con exposiciones y como un laboratorio de ideas, entre otras muchas actividades. Desde luego que su uso no es convertirlo en oficinas; es un auténtico dispendio hacer esto con un palacio Es como si de repente a alguien se le ocurriera convertir el Alcázar en oficinas para el Ministerio de Defensa.
Todas las razones expuestas me impulsaron a rehabilitarlo y recuperarlo para la ciudad. Me parece tremendamente desafortunada la idea de convertirlo en oficinas para que lo habiten funcionarios, porque eso determinará el cierre de este palacio para el fin para el que fue rehabilitado: el uso de todos los ciudadanos. Confío en que las miles de firmas que se están recogiendo y la de las voces en contra de este cambio de uso permitan mantener el Palacio de Quintanar a disposición de Segovia y de todos los segovianos y de los que nos visitan. Hay muchos edificios administrativos cerrados en Segovia, el antiguo edificio del INSS, el antiguo hospital 18 de julio; quizás una buena negociación con los titulares de los mismos podría llevarlos a su uso por la Diputación Provincial. Se me ocurren muchas soluciones antes que condenar al Palacio de Quintanar a cerrarlo como centro de actividad cultural.
