Semanas, meses llevaba la presidenta del Partido Popular de Segovia y senadora, Paloma Sanz, anunciando en «petit comité» su decisión de no volver a repetir como candidata a las próximas elecciones generales. Una confesión que muchos no le daban credibilidad, y otros lo daban por seguro.
Este lunes 19 de octubre, durante el Comité de Campaña, Sanz anunciaba su decisión de no concurrir en ninguna lista, pero sí informaba que continuaría de presidenta del partido.
Una presidencia que espera abandonar, como anunciamos en Cedrus en exclusiva en febrero de 2024 https://cedrus.es/2024/02/13/paloma-sanz-no-repetira-como-presidenta-del-pp/?preview_id=3677&preview_nonce=d4046b5548&_thumbnail_id=3678&preview=true, a la espera de un Congreso Provincial que nunca acaba de llegar.
Sanz era elegida presidenta del partido en julio de 2017, con una presidencia muy cuestionada internamente. Son varios los meses que los diferentes órganos del partido ni se convocan ni se reúne en la periodicidad que establecen los estatutos del partido, y tampoco ha sido sustituida, ni relevada una de las piezas claves del partido, la gerencia, vacante desde mayo de 2026. Llevando al partido a una situación de dejadez inédita.
Con la decisión de Sanz se cierra un capítulo de dedicación a la política desde los años noventa, pero con un escasísimo y pobre balance de lo conseguido y logrado para la ciudad que ha “representado”. Durante estas décadas, Sanz ha pasado por el Ayuntamiento de Segovia, las Cortes de Castilla y León y su última etapa en la Cámara Alta, sin resultados visibles en la provincia de Segovia.
La ciudad de Segovia no podrá perdonar a Sanz su último servicio. Abrir la puerta, meter hasta la cocina y poner de candidato en enero de 2023 a José Mazarías a la alcaldía de Segovia. Una apuesta que ha supuesto una condena a la ciudad, y un lastre para el propio Partido Popular: enfrentamientos, polémicas, conflictos, descrédito, incompetencia… es el menú diario que se ofrece a los segovianos en la ciudad, un altísimo peaje por solo poner una bandera azul en el mapa de la ciudad, con un Mazarías que se ha convertido en una máquina de restar votos al PP.
Sanz forma parte de esa vieja guardia en el partido que sigue siendo un tapón para dar paso a nuevas generaciones, nuevas caras, nuevas ideas que conecten con una sociedad a la que han perdido el pulso hace muchos años, mientras intercambiaban sillones. El PP de Segovia pide a gritos una profunda renovación, aire fresco para unos tiempos que demandan hacer algo más que lo de siempre. Aquello de los mismos, siempre haciendo lo mismo, es el lema al que se han abonado los populares segovianos, resignados al conformismo.
Desde la llegada a la presidencia del partido, Alberto Núñez Feijóo estableció que desde Génova no se interferiría en la confección de las listas autonómicas y municipales; la decisión de las listas a las Cortes Generales recaería únicamente en la dirección nacional, y en eso anda el partido. Un cambio que ponía fin a la gestión polémica de su antecesor, Pablo Casado, quien quiso controlar todos los procesos electorales, incendiando el partido internamente.
Antes del domingo 25 de octubre, el Partido Popular desvelará los nombres de los candidatos que ocuparán los puestos en las listas a las Cortes Generales en las próximas elecciones del 29 de noviembre, y que presentarán públicamente y oficialmente el domingo 25 de octubre.
Despejada la duda de Sanz, son muchos los nombres que en estas semanas se muestran especialmente nerviosos, ante la llamada y posibilidad de ocupar alguno de los puestos. Buena prueba de ello son los nervios que estos días está haciendo visibles María Ángeles García, quien ha ocupado el escaño de senadora esta legislatura. Muchos los llamados, y pocos los elegidos.
Quien aspira a ser todo, José Mazarías, en Madrid ni está, ni se le espera para ocupar ninguno de los puestos que se reparten en las Cortes Generales.
La lista al Congreso de los Diputados es la que arroja menos dudas. Con un Pablo Pérez, el perfil más joven de todos los posibles candidatos, y que apunta con seguridad a repetir. Con una María Cuesta, que, a pesar de su pobrísimo balance en favor de Segovia, con un amplísimo álbum de fotografías personales y más conocida por el tradicional belén navideño de Playmobil, que, por su actividad parlamentaria, seguirá ocupando con toda probabilidad el segundo puesto en la Cámara Baja.
Varios nombres suenan para sustituir a Paloma Sanz, entre ellos el de José María Bravo, actual vicepresidente primero, portavoz y diputado delegado de Área de Cultura, Juventud y Deporte de la Diputación de Segovia, o el del hombre para todo, José Luis Sanz Merino, viceportavoz en las Cortes de Castilla y León.
Juan José Sanz Vitorio, senador desde 2019, es otro de los nombres que apunta a repetir una legislatura más, y muchas dudas hay sembradas sobre la continuidad de María Ángeles García.
Al Partido Popular segoviano le sigue costando apostar por la juventud, por la renovación, por abrir esa ventana que permita entrar ese aire fresco tan necesario e imprescindible en los tiempos actuales.
