Cavar fosas, negar genocidio

Septiembre es sinónimo de inicio de curso, no solo escolar, sino también político. Pero al igual que han quedado atrás esos agostos de grandes ciudades desiertas por el éxodo vacacional, también han quedado atrás esos agostos en los que la actividad y la actualidad política venía marcada casi exclusivamente por la asistencia de los políticos a los saraos festivos de turno.

Ya no hay casi paréntesis veraniego; y digo casi porque algunos, que legítimamente estaban disfrutando de vacaciones y viviendo ese paréntesis, no tuvieron la decencia de incorporarse rápida y eficazmente a su puesto de responsabilidad cuando tenían que hacerlo. Pero eso lo dejo para otro día…

Lo que no parece tener descanso estival, ni en ninguna otra época del año es el gusto que están demostrando algunos por echarse al monte con una indecencia política (por no decir personal) que asusta y avergüenza.

Dejando a un lado lo de “me gusta la fruta”, que es la forma fina (y deleznable) de la derecha de llamar hijo de puta al legítimo presidente del Gobierno; ahora vuelven a saltarse todas las líneas rojas habidas y por haber, hablando de “cavar una fosa”.

“Aquí podemos empezar a cavar la fosa donde reposarán los restos de un gobierno que nunca debió haber existido en nuestro país”.

Esta frase quedará para la historia política de nuestro país como una deleznable manifestación intolerable en boca de nadie, mucho menos de un representante público y un alto cargo de un partido político.

Atrás ha quedado “la política para adultos” que venía a implantar el “moderado” ex presidente de la Xunta y frustrado presidente del Gobierno. Incapaz de mantener la centralidad y la moderación, el líder del PP tiene un serio problema con el partido verde de ultraderecha y ha optado por echarse al monte, por radicalizar el discurso y la acción política. (Lo de dar plantón a Felipe VI en la apertura del año judicial y luego dárselas de listillo chismorreando sobre su conversación con el Jefe del Estado, para recibir luego una sutil reprimenda de la Casa Real es de traca y da vergüenza ajena).

Pero volvamos a lo de cavar una fosa. Señor Tellado, ha cruzado usted otra línea roja en un país donde una Dictadura criminal que dio un golpe de estado sabía mucho de fosas. Tanto, que aún hay muchas que guardan en su seno los restos de miles de asesinados…

El símil utilizado por Tellado es de lo más indecente y por si le hubiera parecido poco, habla de un gobierno que nunca debió haber existido”… Vamos, Miguel, que te has lucido. A mí no me gusta el gobierno de Mañueco en la Junta, y jamás diré que es un gobierno que nunca debió haber existido. Porque, muy a pesar, sí, ha ganado unas elecciones en las urnas; incluso cuando no las ganó, se sirvió legítimamente de Ciudadanos, para gobernar a pesar de no ser la opción elegida mayoritariamente por los castellanos y leoneses.

Decir que un gobierno no debería haber existido nunca, decir eso de un gobierno legítimamente constituido, es una barbaridad que le debería inhabilitar para seguir representando a nadie en un parlamento. Claro, que tan indecentes son las palabras, como los aplausos (al menos no demasiado efusivos) de quienes allí estaban presentes, y como las manifestaciones de quienes buscan justificación a semejante barbaridad.

Y por si fuera poco lo del tirón de orejas de la Casa Real a Feijóo y la indecencia de Tellado, septiembre nos ha brindado también otra “PPerla”: Almeida diciendo que lo de Israel en Gaza no es genocidio.

Este mismo lunes 8 de septiembre, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, señalaba que Israel tiene que responder ante la Corte Internacional de Justicia, expresando su horror por el uso abierto “de la retórica genocida y la vergonzosa deshumanización de los palestinos por parte de altos funcionarios israelíes”.

A ello hay que sumar, por ejemplo, que el 86 por ciento de los 500 miembros de la Asociación Internacional de Estudiosos del Genocidio respaldaron la resolución que declara que «las políticas y acciones de Israel en Gaza» cumplen la definición legal establecida en el artículo II de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Genocidio de 1948.

Y el ínclito Almeida, que na de na. Que eso no es genocidio…

Estimado señor alcalde de Madrid, evidentemente NADA justifica un ataque terrorista. Todo atentado terrorista ha de ser rechazado y condenado con firmeza. Pero con la misma firmeza hay que condenar y rechazar lo que Israel está haciendo en los Hospitales o Escuelas de Gaza; lo que está haciendo a los civiles indefensos; lo que está haciendo con la ayuda humanitaria; lo que está haciendo con los periodistas que quieren contar la masacre.

Almeida y Tellado son solo dos ejemplos, verdaderamente vergonzantes y vergonzosos, de la escalada constante del PP en su pugna electoral con el partido verde de ultraderecha y en su estrategia cainita de acoso y derribo al Gobierno de España.

Siguen sin enterarse de que en política no todo vale. Siguen sin enterarse de que las soflamas ante micrófonos o en redes sociales tienen consecuencias en la calle. Y la escalada verbal puede derivar en otras cosas, como hemos visto este verano en Murcia…

Ojalá, en este inicio de curso, todos, cada uno en el ámbito de responsabilidad que ostentemos, seamos capaces de moderar, sosegar e interiorizar que NO TODO VALE. Pero quizá eso sea solo una ilusión mía, ya sabe, amigo lector, una más de #YoYMisCosas

Rubén de Andrés 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *