Levántate, y canta

Llega la Navidad, con sabor de mazapán… Qué bonito, cuando te levantas una mañana cantando. Vamos, que es el mayor síntoma de alegría y felicidad.

A nosotros nos han quitado un poco esa ilusión. En España, que somos muy de dar el cante, ahora hemos decidido que no vamos a participar en Eurovisión este año, porque permiten que vaya Israel. Y ya tenemos noticia para rato, claro.

No me malinterpretéis, pero es que tengo la sensación de que, cuando todo se desmadra un poco más, cuando sale otro escándalo político, cuando otro “amigo” (que debe ser como el amigo invisible, tan típico de estas fechas) u otro familiar (también muy típico de estas fechas) la lía, pues necesitamos una noticia que dé de qué hablar para distraer al personal.

Esas noticias cada vez tienen menos fuerza. Porque, a ver. Comparemos a un ministro creando un conflicto internacional con Argentina metiéndose con su presidente, con decir que no vamos a Eurovisión en 2026. Que nos gusta y nos hace gracia eso de competir con Europa, pero no nos va la vida. No hay más que ver que hace unos años votamos fervorosamente para llevar al Chiquilicuatre con una guitarra de plástico, por hacer la gracia. Porque somos así. Cómo me gusta España.

Bueno, pues eso, que para tapar comentarios que incomodan, con varias elecciones regionales a la vista, volvemos a taparlos con noticias que dan qué hablar, pero no perjudican, que nos funciona muy bien este año, y decimos que, para protestar, no vamos a Eurovisión. A ver qué hubiéramos hecho si Israel se hubiera clasificado para el Mundial de Fútbol, aunque fuera en la repesca.

No quiero herir sensibilidades. Pero me duele usar algo tan grave como un conflicto armado para distraer de noticias que, por otro lado, son también graves en sí mismas y hay que darles la importancia que merecen.

Así que, desde este pequeño altavoz, quiero tratar de sensibilizar en la medida de lo posible para que no seamos tan fáciles. Para que el aluvión de noticias no nos reste foco de lo importante. Para que, además, demos gracias por ser unos privilegiados que pasean por sus calles, hacen sus compras navideñas y se van de comidas y cenas festivas sin miedo.

Decía Robe Iniesta, vocalista de Extremoduro, profeta de varias generaciones incluida la mía, que podemos hacer lo que queramos porque estamos en un país libre, pero sin que nos vean. Gracias, Robe, no sólo por haber marcado vidas, sino por poner voz a tantos sentimientos. Te vamos a echar mucho de menos. Eres una LEYENDA.

Y, ahora sí, después de esta reflexión, también quiero dar las gracias. Porque este 2025 ha sido intenso y maravilloso. Porque la vida me ha dado regalos increíbles y yo sí me siento una privilegiada.

Os deseo a todos una Navidad que deje huella de la buena. De esas que dentro de un año recordemos diciendo: ojalá esta sea tan buena como la pasada. Y un 2026 que sea continuación de esto. Para brindar por lo bien que lo hemos hecho. Y porque nos levantemos cada mañana cantando, claro que sí.

Feliz Navidad y próspero año 2026 a todos.

María José Tapia 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *