Unos más que otros, sí. Pero este “Estamos locos” puede definir, aunque de manera simplista y bobalicona, lo que está pasando, miremos donde miremos.
Lo del loco de Trump (no olvidemos la admiración que sienten por él en el partido verde de ultraderecha y los buenos ojitos con los que le miran desde el PP) puede parecer una broma de un señor cuasi todopoderoso que cada día se levanta con una ocurrencia nueva.
Pero no, no es ninguna broma. Es un peligro y una amenaza. Cualquier otro calificativo significaría un blanqueamiento innecesario de un señor que, a pesar de haber sido elegido democráticamente, es un verdadero peligro para la Democracia.
Lo ocurrido en Venezuela para detener a un “presidente” al que, recordemos, nuestro país jamás reconoció como tal, no es una cruzada democrática por los derechos y libertades de venezolanos, latinoamericanos y habitantes del mundo mundial. Es, querido lector, una bravuconería, peligrosa y arbitraria, sin justificación ni legitimidad. Y sienta un peligroso antecedente. Y decir esto no es defender a Maduro ni a su régimen, por si alguien tiene la tentación…
Hace unos días, Venezuela. Veremos qué se le ocurre al loco para Irán. Por no hablar de Groenlandia. Su amenaza fue clara: pretende tomar Groenlandia «de una forma u otra», porque si no, “lo harán Rusia o China. Y no voy a permitir que eso suceda».
Tremendo, e, insisto, peligroso, muy peligroso.
A Trump le traen al pairo los derechos y libertades en cualquier punto del planeta. Ni siquiera los garantiza en el país que gobierna. No le envolvamos en una sedosa y resplandeciente pátina de luchador incansable por la Democracia, la Justicia y la Paz. Porque no lo es.
El tablero de juego es inestable y más vale que haya jugadores (OTAN, ONU, UE) con cabeza, porque de otros (EEUU, China o Rusia) podemos esperar de todo, menos cabeza.
Claro, que la “locura” no es patrimonio exclusivo del ámbito internacional. Porque en España tenemos lo nuestro.
Hablaba hace quince días del desastre de Extremadura, que va camino de consumarse en un gobierno con sólida y preocupante presencia del partido verde de ultraderecha. Guardiola convocó elecciones para salir reforzada y sacudirse a la extrema derecha, y va camino de claudicar y cederles la vicepresidencia de la Junta de Extremadura y varias consejerías. Vamos, que estamos locos por aquí también…
Y en Castilla y León no íbamos a ser menos. Aquí más que locos, estamos “eólicos” porque va tocando a su fin el juicio sobre esta trama de corrupción en el que, presuntamente, algunos empresarios y algunos cargos populares de la Junta de Castilla y León, se habrían repartido suculentas mordidas entre 2000 y 2015 por importe de hasta 75 millones de euros.
Parece ser que el próximo 21 de enero el juicio quedará visto para sentencia. Y veremos qué sentencia. Un juicio que ha pasado sin pena ni gloria por buena parte de los medios de comunicación de esta tierra. Y eso es un evidente y grave indicio de lo que pasa con los medios de comunicación en esta tierra; de lo que pasa con los dueños adinerados y “amarquesados” de los medios de comunicación en esta tierra cuyo trato a los profesionales del periodismo que trabajan en ellos no es el más deseable. Como tampoco lo es el trato que dan a la información y a la verdad.
Pero eso será para otro #YoYMisCosas, quizá dentro de quince días, más cercanos ya a la fiesta de San Francisco de Sales, el patrón de los periodistas, al que tenemos tanto que pedir….
Rubén García de Andrés
