Llevo consternada por el accidente de tren en Adamuz desde que tuve noticias de la tragedia; me recorrió un dolor estremecedor por todo el cuerpo pensando que yo o mi familia podíamos haber sido viajeros de estos dos fatídicos trenes que sufrieron el accidente. Es más, ayer cuando fui a la estación de Chamartín a coger el tren para venir a Valladolid, no dejaba de pensar que podíamos ser los que nos subíamos al tren, los mismos viajeros que subieron el domingo al tren, que como cualquier otro día te subes, pensando en todo lo que tienes que hacer cuando llegues al día siguiente o nada más llegar.
Solo pensaba que 43 viajeros que iban de Madrid a Málaga o de Huelva a Madrid y ya no se bajaron del tren, murieron en el trayecto, y veía a todos los que íbamos caminando por la vía hacia el tren y contar 43 personas me pareció una inmensidad.
Mi pena por todos los familiares y amigos de los fallecidos se hizo inmensa; pensé en mi hija y en su pareja, que utilizan esa vía frecuentemente, y me pareció que la muerte había pasado cerca.
Cuando fuimos teniendo noticias de lo ocurrido y apareció la carta de los maquinistas de RENFE donde denunciaban que había deficiencias en varias vías y que lo habían firmado en agosto de 2025 y entre ellas citaban esta vía, empiezas a pensar en quién realmente habría leído aquella denuncia y por qué no la había atendido. Empiezas a preguntarte dónde estaban los responsables de estudiar aquella denuncia y descubres que nadie lo hizo, que solo se dijo que no había base técnica para considerarlo, pero ¿realmente alguien averiguó si técnicamente tenía fundamento la denuncia?
Es el político responsable de este departamento quien debe impulsar la revisión de lo que se denuncia; es la cadena de mandos de RENFE quien debe averiguarlo. Para eso se ocupan las posiciones políticas, para ejercer con responsabilidad la superior dirección de las políticas, en este caso de supervisión y mantenimiento de la red ferroviaria, pero no, tenemos un ministro tuitero que se pasa el día insultando a todo lo que se mueve y que lisa y llanamente no ejerce la responsabilidad que le corresponde.
Un ministro que se ha dedicado a colocar a sus amigos en los puestos de dirección de RENFE, sin conocimiento ni capacidad de dirección y gestión de la compleja red ferroviaria española.
Sabemos ahora que ha fallado el mantenimiento de los trenes y las vías, que había múltiples incidencias en la vía de Adamuz, que no se hizo nada y, al mismo tiempo, no sabemos cuántas veces más se podría haber producido el accidente, probablemente después de que en muchas otras ocasiones la “suerte” lo hubiera evitado, pero llegó un fatídico día en que sucedió.
Hemos tenido que ver cómo una política errática provoca hasta el momento la cifra de 43 muertos en nuestro país, cómo al día siguiente un nuevo accidente en Barcelona provocó la muerte del maquinista. Y hemos sabido también cómo se ha reducido el presupuesto en mantenimiento de la red ferroviaria, mientras que el número de personas que lo utilizan crece.
¿Dónde están los responsables políticos que deberían haber hecho su trabajo? Ese ministro que ha afeado y criticado el trabajo de todo el que se movía, que ha hecho declaraciones de que nuestros trenes tenían que circular a 350 km/h como en China. Que ha preguntado por dónde estaba Mazón durante la DANA, que ha criticado a Isabel Díaz Ayuso por el funcionamiento de cercanías en Madrid. ¿Dónde estaba él durante todo este tiempo que la red ferroviaria española se deterioraba y llegaba a tener un accidente con 43 muertos? Demasiados días fuera; sería bueno saber dónde estaba.
Lamentablemente, en un solo accidente hemos visto cómo morían 43 personas de un golpe, por no desarrollar correctamente la responsabilidad que a un ministro corresponde, y eso evidencia claramente el mal ejercicio de su responsabilidad, pero cuando es el mal mantenimiento de las carreteras y mueren de uno en uno, nadie percibe de manera tan clara las muertes, o cuando es una mala política sanitaria que ejerce un consejero autonómico, retrasándose las intervenciones por cáncer o enfermedades graves, tampoco se percibe por el ciudadano la mala gestión, pero les aseguro que cuando un político no desarrolla su responsabilidad correctamente, los muertos se producen aunque no se vean todos de golpe.

De nuevo excelente artículo, dónde estaban? Pues imagínatelo, solo espero que se depuren responsabilidades y D.E.P todos los fallecidos y mucho ánimo a los familiares.
Yo también espero que asuma responsabilidad quien la tenga y que los tribunales les condenen como a cualquier ciudadano. Muchas gracias Ignacio