Permitirse un pasado

Antes que nada. El “Circo Ferraz” ha anunciado su gira por Andalucía. He visto el contenido de sus actuaciones y hay números interesantes. “El alquimista Illa” y su equipo de “expertos” de blanco nos hará reír con las cifras. “El zapatero y sus hijas góticas” nos sorprenderán con un número de serpientes venezolanas. Óscar, el “AVE del circo”, el nuevo hombre-bala. No faltan los payasos, destacando el dúo “Los cuñaos” con Begoña y David, desternillantes. Malabaristas con el grupo de Cándido “el pumpi”, acróbatas con el gran “Garcia-Page” al frente. La magia no faltará con el inimitable “El tezanos” y sus números de contar y volver a contar. El final es sorprendente con Pedro Sánchez “El Caronte”, el barquero del inframundo, nos hará sufrir con todo tipo de desgracias. Y como estrella invitada, ella, “la choni”, la aplaudidora, la “plañidera”. Vita pergit.

Hoy les voy a comentar tres novelas que he leído recientemente y que me han gustado, Cada una a su manera porque son muy diferentes y de distintas épocas incluso. Primero “Ana no” de Agustín Gómez Arcos, la segunda “Comerás flores” de Lucía Solla Sobral y para terminar “¡Mártir!”  de Kaveh Akbar.

A veces tienen que pasar muchos años para que un escritor tenga en su país el reconocimiento que se merece por la calidad de sus obras. Hace unos años oí hablar de Manuel Chaves Nogales, exiliado en Londres durante el franquismo y que poco a poco se va publicando en España su obra. Y es fantástica. Y ahora, por rara coincidencia, me llegaron dos recomendaciones casi seguidas de “Ana no” una novela de Agustín Gómez Arcos, también exiliado, éste en Francia. Allí parece que publicó en francés la mayor parte de sus obras con gran éxito de críticos, premios y público. La novela me ha parecido extraordinaria. Cuenta la historia de una mujer, Ana, mujer y madre de pescadores en el sur de la península. La guerra se llevó por delante a su marido y a dos hijos. Y un tercero, el pequeño, está preso en una cárcel del norte de España. En lo más duro del franquismo, con la extrema pobreza de la mujer, analfabeta y con setenta y cinco años, intuye que la muerte está cerca, coge las cuatro cosas que tiene, antes hace un bizcocho como le gustaba a su hijo para llevárselo y se pone en marcha para ir andando, siguiendo las vías del tren, para llegar al norte y visitar el hijo en la cárcel y luego poderse morir feliz. Ha recibido muchas cartas de su hijo, pero no las ha leído, no sabe. Un amigo ciego, trabajo en un circo, son algunas de las pruebas que tiene que pasar en su viaje ¿Lo logrará? Tensión, emoción por saberlo, dureza, situaciones extremas. Poética, lírica, figuras retóricas importantes como el ángel de la muerte. Ritmo muy logrado y un final con una fuerza increíble. Gran novela, autor a seguir.

Totalmente distinta es “Comerás flores” de Lucía Solla, novela de moda los últimos meses, muy vendida. Y eso es muy difícil de conseguir sólo con el boca a boca. Y con críticas sinceras. Y, sobre todo, porque la novela es buena, muy buena. Una mujer joven se enamora hasta las trancas de un hombre mayor que ella. El hombre perfecto, formado, inteligente, amable, cariñoso. Al principio su entorno pone pegas, pero al poco tiempo caen todos rendidos ante el gran hombre.  La novela narra un maltrato de baja intensidad, sin peleas, sin agresiones, sin voces altas, todo está bien, todo funciona. La tensión y la emoción va creciendo, con tranquilidad. La mujer va sufriendo una metamorfosis, va “desapareciendo” poco a poco. Acaba de sufrir la muerte del padre y eso la deja más indefensa aún. Escrita con el corazón, con las tripas, con las uñas. Maravillosa novela. No se la pierdan.

Y también muy distinta, pero igual de buena es la tercera recomendación de hoy: ¡Mártir! del iraní Kabeh Akbar. El relato parte de un hecho real. En 1988 el vuelo 665 de la “Iran Air” con 290 pasajeros fue derribado por un misil lanzado desde un buque de la armada norteamericana. Se dijo que por error pues la guerra Irán-Irak había terminado. Uno de esos muertos fue la madre del autor. En el vuelo iban 66 niños, Kabeh Akbar al final no viajó con su madre porque era muy pequeño. Él debió ser la víctima infantil número 67. Y esto le ha perseguido toda su vida. En la actualidad tiene 37 años y vive desde hace más de 30 en Estados Unidos. En la novela el niño es Cyrus, el joven es un inmigrante “malo” por haber nacido en Irán, homosexual, poeta, adicto en recuperación, pero sobre todo, Cyrus está triste, profundamente triste. Inconsolable, carne de suicidio. Y con una creatividad desbordante, va saliendo del pozo, a veces “hablando” con sus ídolos Madonna, Batman, Karim Abdul-Jabbar. Su padre muere cuando Cyrus está en la universidad. Intenta sin éxito el suicidio. Quiere juntarse con su madre. Por el libro sobrevuelan los atentados suicidas extremistas, su “prometido” viaje al cielo y su vida feliz allí. La novela relata otro hecho al parecer real. En el Museo de Brooklin, una artista visual muy reconocida llamada Orkideh tiene un cáncer terminal y ha organizado una perfomance en ese museo. Va todos los días por la mañana, se sienta en el suelo, no come nada, solo bebe agua y lo quiere es que vaya gente a hablar con ella de la muerte. Y allí va Cyrus varias tardes y tiene unas conversaciones impactantes. Otro momento importante de la novela es cuando relata como un militar iraní cabalga vestido de negro, como un ángel de la muerte, entre los soldados moribundos después de las batallas, para que antes de morir vean al ángel que les va a guiar al paraíso. Pienso que puede ser cierto que lo hagan.  Me ha parecido una muy buena novela, de las que te hacen pensar. Recomendable.

En fin, son solo sugerencias. Lean, disfruten de los buenos libros.

 

Heliodoro Albarrán 

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