El efecto mariposa 

Existe una teoría del caos que sugiere que pequeñas acciones o cambios mínimos pueden desencadenar consecuencias enormes a corto, medio y largo plazo en cualquier lugar del mundo.

Nuestros actos siempre tienen consecuencias, ya sea para nosotros o para los demás; bien es cierto que decisiones triviales, consecuencias triviales, pero lamentablemente no siempre es así. Un disgusto, un enfado o todo lo contrario pueden hacernos tomar decisiones que nos afectarán en el futuro a nosotros, a nuestros familiares e incluso a personas que nada tienen que ver con nosotros ni con nuestro entorno. Las decisiones tomadas por gobiernos, individuos y grandes empresas tienen siempre consecuencias sobre todos nosotros y esas consecuencias generalmente son negativas.

Todos imaginamos que esto se verá amplificado drásticamente si la decisión la toma alguien poderoso; una mala noche de Donald Trump o que a Melania le duela la cabeza puede hacer que Maduro duerma en Manhattan o que se hunda un barco en Irán. ¿Consecuencias inmediatas? Subida del petróleo, la luz, el transporte, la calefacción, los alimentos…  Y así llegó a la conclusión de que, gracias al efecto mariposa, el estado anímico de Donald Trump está estrechamente ligado a mi nevera.

Los ejemplos del efecto mariposa en la historia son innumerables; Adolf Hitler fue dos veces rechazado de la Academia de Bellas Artes de Viena; esto llevó a Hitler a la política y a partir de ahí el resto es historia.

Alexander Fleming dejó una placa sucia por error y se marchó de vacaciones; el moho creció, mató a las bacterias y así se creó el primer antibiótico.

En una montaña nevada, un salto, un grito o un disparo puede ocasionar un alud de dramáticas consecuencias.

Los fundamentos de la física se modificaron por la caída de una manzana en la cabeza de Isaac Newton; si no hubiera estado cansado, probablemente no se hubiera detenido a descansar debajo de aquel viejo manzano y la física hubiera seguido así unos cuantos años más.

Una colilla arrojada desde un coche puede provocar un incendio, arruinar la vida a cientos de familias y contribuir drásticamente al cambio climático.

En Regreso al Futuro, Doc le insiste a Marty McFly que no interactúe con su padre ni con el resto de vecinos de Hill Valley; cualquier gesto o acción que hiciera comprometería el futuro e incluso su propia existencia futura.

En el año 2004 se estrenó el thriller psicológico titulado El Efecto Mariposa dirigida por Eric Brest. En ella, el personaje interpretado por Ashton Kutcher descubre que puede viajar en el tiempo para instalarse con su mente adulta en su propia cabeza cuando era un niño y con esto modificar el presente cambiando el pasado.  Diez años antes se rodó en España una película con el mismo título protagonizada por Coque Malla y María Barranco; la película pretendía ser una comedia y fue sin duda lo peor que hizo Coque Malla en su vida hasta la disolución de los Ronaldo 3 años después.

Más cercano, a nivel doméstico, el efecto mariposa también nos afecta mucho. A partir del año 2007, el Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso entró en una espiral de gasto desmedido que aún sigue a día de hoy y que tuvo su punto álgido en el año 2010 con un déficit de -72%. A consecuencia de aquello, en el año 2012, el Ayuntamiento se acogió a un plan de ajuste por el cual se nos permitía pedir créditos, pero a cambio teníamos una serie de condiciones. Este plan conllevaba la aprobación de una operación de endeudamiento a largo plazo y la obligación por parte del Ayuntamiento de aprobar un plan de ajuste con el objeto de garantizar la sostenibilidad financiera.  Dos años después, en el año 2014, el Gobierno español, mediante un decreto ley con el objeto de cancelar total o parcialmente la deuda de los ayuntamientos, aprueba el fondo para la financiación de pago a proveedores, al que el Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso se acogió con algarabía, pidiendo 3,7 millones de euros y teniendo así el dudoso honor de ser el ayuntamiento de la provincia de Segovia que más dinero tuvo que pedir.

En abril del 2022, un nuevo préstamo para la financiación de sentencias condenatorias firmes (esto merece capítulo aparte) condicionó el plan de ajuste y provocó una prórroga de diez años más, hasta el 2033, con lo cual el plan de ajuste sigue plenamente vigente desde el 2012 hasta el día de hoy y su cumplimiento es preceptivo. Que el alcalde y su equipo de gobierno no quieran llevar al pleno su actualización para así manejar magnitudes de 2026 y no de 2012 solo denota dejadez e irresponsabilidad por su parte, pero nos sigue condicionando en nuestro día a día.

Así las cosas, estamos sometidos a un plan de ajuste que se extenderá al menos hasta 2033; algunos vecinos pensarán que esto no los afecta, pero SÍ, los afecta y mucho.

En el año 2024, Patrimonio Nacional solicita licencia para la rehabilitación de la Cascada Nueva y dentro de esta solicitud piden la exacción del ICIO (impuesto de construcciones, instalaciones y obras). La ordenanza municipal reguladora del ICIO establece que las obras podrán ser bonificadas hasta un 95% cuando «concurran circunstancias sociales, culturales, histórico-artísticas o de fomento del empleo» que lo justifiquen. En otras circunstancias, está claro que estas obras cumplían con los requisitos para ser bonificadas y así Patrimonio Nacional se habría ahorrado un buen dinerito, pero no, al tener nuestras cuentas intervenidas y no poder decidir, al estar sometidos a tanto endeudamiento, tanto crédito, tanto real decreto y tanto plan de ajuste, el pleno del ayuntamiento tuvo que negar la bonificación a Patrimonio Nacional para las obras de restauración de la Cascada Nueva y así Patrimonio tuvo que pagar más de 250.000 euros. Puedo imaginar que el cabreo en el seno de Patrimonio Nacional retumbaría en cada rincón del palacio; no es para menos.

Así que, a resultas de todo esto y como «venganza» por nuestra falta de sensibilidad para con Patrimonio Nacional, ellos, en su consejo de administración del cual forma parte nuestro alcalde, Samuel Alonso, decidieron cobrarnos a todos los vecinos del Real Sitio cinco euros por asistir a nuestras fuentes, algo que jamás había ocurrido.

Así que el aleteo de la mariposa desde hace casi 20 años, el despilfarro, la dejadez, la falta de rigor presupuestario, el poco respeto hacia el dinero ajeno… se traduce en una patada en los bolsillos y la dignidad de los vecinos. Ahora nos cobran cinco euros, nos cierran la Puerta de Alfonso XII y mucho me temo que más pronto que tarde nos volverán a dar otra sorpresa. Todo me hace pensar que esta no será la última factura que tengamos que pagar a Patrimonio Nacional; es más que probable que tengamos que pagar más por disfrutar menos en nuestro «paraíso».

Y así, gracias o por culpa del efecto mariposa, llegó a la conclusión de que siempre debemos tener presente que ninguna de nuestras acciones, y menos las de nuestros gobernantes, está libre de consecuencias.

Juan Carlos Gómez

 

 

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