La sociedad actual

Este fin de semana hemos asistido a tres eventos que nada tienen que ver entre sí, pero sin embargo nos dan buena cuenta del tipo de sociedad en la que vivimos: La visita del Papa, el concierto de Bad Bunny y las elecciones del Real Madrid.

La visita del Papa deja varias cosas claras: Por un lado, que vivimos en un país con larga tradición cristiana y católica y que, por tanto, los profetas que le auguran poco futuro a la iglesia se equivocan; más de un millón de personas se echaron a las calles el domingo para escuchar la misa, su misa, e ir en procesión con Él.

 Por otro, que el discurso de la iglesia jamás ha cambiado, siempre estuvo en contra de las políticas duras contra la inmigración, siempre defendió al débil que tiene que luchar por una vida mejor, siempre estuvo en contra de la eutanasia y del aborto; como no puede ser de otro modo, es parte de su dogma de fe. Siempre abogó por la misericordia, la concordia y el respeto. Sin embargo, ese discurso hoy es aplaudido de izquierda a derecha, con alguna excepción.

La derecha aplaude el discurso mientras aprueba la prioridad nacional en diferentes comunidades autónomas o pide cárcel para el hermano del presidente, demostrando así la misericordia, el respeto y la concordia de la que hablaba el Papa. 

La izquierda aplaude el discurso mientras no respeta a los que están en contra de la eutanasia o el aborto, como si su opinión fuese la única válida y pensar diferente fuese simplemente de personas intolerantes.

Mientras tanto, vemos cómo Bad Bunny vende casi medio millón de entradas a razón de entre 80€ y 300€ por entrada, muchas de ellas pagadas entre todos con el bono cultural del gobierno para escuchar unas letras que, entre otras cosas, denigran y menosprecian a la mujer. Sin embargo, aquí el movimiento feminista no se manifiesta por algún motivo que a un servidor se le escapa. 

Alguien me tendrá que explicar cómo hemos pasado de tener a Michael Jackson como rey del pop a Bad Bunny. Pero eso queda para otro día.

Y por último, Florentino Pérez gana las elecciones del Real Madrid; como buen madridista, tengo que hablar de ello. Es muy posible que haya convertido el club en la organización deportiva más valiosa del mundo, pero también es evidente que el negocio impide que una familia de cuatro pueda ir a ver un partido de fútbol sin dejarse 600 €. El fútbol es de la gente, el fútbol es de los aficionados; tendremos el club más valioso del mundo, pero poco a poco se va quedando sin alma.

A veces pienso que Marty McFly tenía razón cuando le preguntaba retóricamente a Doc Brown en la película de Regreso al futuro eso de: ¿Qué pasa, Doc? ¿En el futuro nos volvemos todos gilipollas?

David García – Foj

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