Antes que nada. Ya queda menos, el dictador Pedro Sánchez está muerto (políticamente hablando). Hic ossa sunt. Sólo se mantiene por el apoyo de los delincuentes catalanes y vascos, antiespañoles, que siguen robándonos chantajeando al dictador. Por el apoyo de la indecente extrema izquierda y, sobre todo, por los socialistas, inmorales, indignos. Y traidores. Son ratas, huirán, son cucarachas, sólo resisten. Pero da igual, el dictador, con todos ellos, se ha cargado España, pero está acabado. H.O.S. Vita pergit.
Fernando Aramburu ha publicado su último libro: “MAITE”. Según la editorial, sería la sexta entrega de una especie de ciclo sobre “Gentes Vascas” y estaría compuesto por “Los peces de la amargura” una serie de cuentos sobre la violencia etarra, “Hijos de la fábula” un delirante relato sobre unos aspirantes a etarras, “Años lentos” con la aparición de ETA en la sociedad vasca, “El niño”, terrible narración sobre un accidente en un colegio vasco y la gran “Patria” sobre el fanatismo ideológico etarra y que le encumbró. No sé si en la mente de Aramburu estaba el crear un ciclo cerrado, como los episodios galdosianos, yo más bien creo que ha ido escribiendo a lo largo de los años novelas sobre el problema vasco, desde diversos puntos de vista, con distintos tratamientos literarios. Algo parecido hizo Almudena Grandes y sus novelas sobre la guerra civil. Y algo parecido, pero con más intensidad y emotividad, con más “naturalismo” es lo que está haciendo desde hace años el gran, grandísimo Ignacio Martínez de Pisón. En todo caso son unos buenos libros de Aramburu y recomendables.
Desde “Patria”, los siguientes libros que ha publicado, no me han parecido a su altura, era como si con “Patria” hubiese tocado techo. Pero ahora MAITE me ha vuelto a gustar, me parece una buena novela. Es una novela de mujeres, con las protagonistas Manoli, viuda anciana, recuperándose de un ictus y sus dos hijas Elene y Maite. Y los maridos de las hijas que están continuamente presentes, sin ser protagonistas importantes. Todos los personajes están muy bien tratados, personajes complejos pero atractivos para el lector.

Así Elene una de las hijas vive en Estados Unidos y no había vuelto a San Sebastián desde hacía muchos años, ni siquiera viajó al funeral de su padre unos años antes. En toda la narración hay una serie de incongruencias en su comportamiento que al lector le lleva por el camino de la duda y la sospecha. Y Aramburu nos sorprende con un recurso literario interesante, para solucionar el tener que contarnos historias del pasado o que el lector sepa qué opinan ciertos personajes actuales, lo hace a través de diálogos, de conversaciones consigo misma de Maite, ella lo llama “encerrarse en un castillo”. Y así nos permite imaginar lo que pensaba el jefe del comando asesino o el propio ejecutor en el zulo. Y es que toda la novela transcurre en los cuatro días que dura el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco el concejal del Partido Popular de Ermua.
La violencia, física y psicológica está presente en la novela. La madre no quiere saber nada de política, pero su marido se niega a salir con ella si se pone el lazo azul en protesta por el asesinato. Pero la vida ordinaria, sus problemas, la “vida”, está por encima de ese hecho histórico.
No se puede y no se debe comparar con “Patria”, esta es otra novela, con un espacio más reducido de personajes y situaciones, pero una buena novela también. Un personaje inolvidable el de Maite y el de su hermana, que viene de Estados Unidos rebosante de felicidad y poco a poco el lector va viendo y sabiendo que no es oro todo lo que reluce. Final fantástico, a veces te lo imaginas así, pero avanzas en la lectura y te entran dudas. Sorprende.
Está escrita con sencillez, con claridad, lo que hace que sea una lectura interesante y amena. Muy recomendable. O al menos a mí, me lo parece.

Heliodoro Albarrán
