En reiteradas ocasiones, el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente ha manifestado que el mayor valor de la institución provincial son sus recursos humanos y es algo que durante los últimos días ha quedado constatado por el personal del Centro de Servicios Sociales La Fuencisla, que con su directora, Cristina Vicente, al frente, despedía ayer a la cerca de una veintena de personas que desde el sábado han estado viviendo en el centro, después de haber sido evacuadas de la residencia Real de Sotillo, en la localidad abulense de Sotillo de la Adrada, a causa del incendio y reubicadas en el CSS La Fuencisla.
“Dentro de lo traumática que ha podido ser la experiencia para ellos, nos quedamos con el vínculo humano que hemos establecido y que nos hemos propuesto mantener en el futuro”, indicaba esta mañana Cristina Vicente, reconociendo, en primer lugar, la labor realizada por el personal del centro desde que, en la tarde del sábado, se atendió el requerimiento que hizo personalmente el consejero de Sanidad Alejandro Vázquez al presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente, en el que le fue comunicada la necesidad de alojar durante el tiempo que fuese necesario a catorce personas de movilidad reducida y gran dependencia y a siete de los profesionales responsables de su cuidado en su residencia de procedencia.
“Nuestros trabajadores se han comportado de forma increíble desde el primer momento, ayudando en todo lo necesario y teniendo muchos detalles con estas personas”, insistía la directora, quien, junto al resto de su equipo, logró “montar una Unidad de Convivencia en prácticamente dos horas”.
Y es que, aprovechando que el centro dependiente del Área de Asuntos Sociales de la Diputación se encontraba en pleno traslado de los despachos profesionales para la creación de dos nuevas Unidades de Convivencia, la Dirección, siempre en coordinación con la Junta de Castilla y León, pudo habilitar hasta siete habitaciones dobles y una individual para los residentes abulenses y dos individuales y una doble para el personal. Además, para ello se tuvo en cuenta la seguridad en caso de evacuación, intentando sectorizar las habitaciones. “Hemos conseguido montar una pequeña Unidad de Convivencia, sumando a las habitaciones una pequeña sala con una zona de saloncito y otra de comedor”, revelaba Cristina Vicente, informando también de que, durante estos días, se han facilitado espacios de descanso, de desahogo o de autocuidado a los profesionales y los residentes han formado parte de actividades de violín o terapia de perros y han podido disfrutar de los jardines del centro.
Para Cristina Vicente, que se ha visto obligada estos días a reforzar varios servicios y reorganizar todos los horarios del centro como si éste contase con una Unidad de Convivencia más, “se ha conseguido sacar adelante la situación porque hemos hecho una piña y hemos demostrado ser un gran equipo”. Para los profesionales del CSS La Fuencisla queda, además, la satisfacción del trabajo bien hecho, teniendo en cuenta que en un momento de gran dificultad personal para las personas llegadas de la provincia vecina, éstas se despidieron ayer “reconociendo que habían estado muy a gusto, incluso como de vacaciones en Segovia, y que les habíamos tratado muy bien”, concluía la directora.
