Fue allá por el 15 de marzo cuando la ciudadanía de Castilla y León ejerció su derecho al voto en las elecciones autonómicas que el señor Mañueco había convocado tras la disolución de las Cortes allá por el mes de enero.
Llevamos ya algo más de cuatro meses, amigo lector, con un gobierno autonómico en funciones porque tras su victoria en las urnas y condenado a entenderse con el partido verde de ultraderecha, don Alfonso sigue tirado en el sofá.
Una vez que en los gobiernos de Extremadura y Aragón ya han comenzado a caminar juntos y pasadas las elecciones autonómicas en Andalucía que han vuelto a marcar al PP la senda verde, seguimos a la espera de que el PP de Castilla y León, con don Alfonso a la cabeza, salga de su letargo. ¿O buscará alguna excusa más?
Por mucho que quieran aparentar lo contrario, tenemos un gobierno autonómico paralizado por la dejadez de Mañueco y con unas negociaciones con la ultraderecha que ambas partes se empeñan en decirnos que van bien…
La estampa es de lo más bucólica: Mañueco apoltronado en un sofá viendo pasar los días y la ultraderecha abanicando… En el doble sentido de la palabra, amigo lector.
No sé si con abanico con los colores de la enseña nacional o con paipay. Me inclino más por la primera opción, por aquello de la prioridad nacional, ya que, según la RAE, el paipay, (que también se puede escribir paipái), es un “abanico de palma en forma de pala y con mango, muy usado en Filipinas, y a su ejemplo en otras partes”. Dados los lazos históricos de Filipinas con España no sé si el abanico con esos orígenes queda dentro o fuera de esa racista prioridad. Sea como sea, el partido verde de ultraderecha está abanicando a Mañueco facilitando el reposo de un presidente en funciones viviendo de las rentas.
Pero también el partido verde de ultraderecha está abanicando al sesteante Mañueco en ese sentido figurado que todos tenemos interiorizado. Cuando tu madre te decía que te iba a abanicar, ya sabías que la zapatilla andaba cerca. Pues igual la ultraderecha con Mañueco, amenazando para jugar sus cartas y lograr que el PP pase por cuantos más aros, mejor.
Y mientras tanto, semanas y semanas perdidas y los paganos, como siempre, los que vivimos en esta tierra.
Porque mucho hablar de estabilidad, de gestión, de avances y de logros incontestables publicitados por doquier gracias al uso clientelar y partidista que el PP hace de las instituciones de esta tierra con la inestimable ayuda de determinados medios de comunicación, pero de gestión real, nada de nada.
Porque además de seguir en funciones, cabe recordar que Mañueco “gobierna” sin presupuesto. Esta situación que a ojos del PP es gravísima si hablamos de los Presupuestos Generales del Estado, es una simple anécdota en esta bendita tierra. No tiene importancia que la Junta de Castilla y León haya convertido la prórroga presupuestaria en su modus operandi.
Las hojas del calendario siguen cayendo y tras las elecciones de marzo, llegó el 14 de abril con la constitución de la XII Legislatura de las Cortes de Castilla y León. Y desde entonces, sofá y abanico. Bueno, y un paseíto para estirar las piernas en compañía de su amiga Ayuso por el Camino Schmid.
Quizá aprovechó Mañueco la ocasión para preguntar a la lideresa qué Consejerías vería ella bien que cediera al partido verde de ultraderecha y dónde está, a su juicio, el límite de aros por los que pasar.
Seguiremos esperando acontecimientos, amigo lector. Y esta tierra seguirá perdiendo oportunidades día tras día.
Rubén García de Andrés
