Carta abierta de MAREAD Segovia:
Si hay algún rango de edades sensibles a la temperatura ambiente sin dudar tendríamos que señalar a los más pequeños y, en el extremo opuesto, las personas mayores.
Las residencias son, o deberían ser, sus hogares, allí donde pasan en la mayoría de los casos sus últimos años de vida, un espacio que debería reunir las condiciones indispensables para una vida digna. Entre ellas el confort ambiental, y en particular la temperatura de las habitaciones y espacios comunes es importante para su salud y para facilitar condiciones que faciliten la vida de ese colectivo tan vulnerable.
En verano cuando, como consecuencia del cambio climático y del calentamiento global, las temperaturas ascienden por encima de los valores acostumbrados y se mantienen durante días en lo que se viene llamando “olas de calor”, cada vez más frecuentes, las residencias se convierten en un foco extremadamente sensible para la salud y la vida de los residentes.
Estas circunstancias son de sobra conocidas, porque el fenómeno no es nuevo ni pasajero, pero cada vez que comprobamos que las temperaturas vuelven a elevarse como en este año, incluso antes de que se inicie la canícula, nos sentimos en la obligación moral de advertir del peligro que situaciones de calor elevado encierran para los ancianos. Nos hacemos eco de la preocupación de las familias, de los propios trabajadores y, como no, de los internos residentes, sin duda la parte más frágil y silenciosa por su propia circunstancia vital dependiente, y la que lo sufre en carne propia. En concreto en la residencia asistida de la capital segoviana, nos han confirmado que se han superado los 28,5º por la noche, con ventanas abiertas y ventiladores, hace pocos días.
Sabemos de la existencia de estudios que señalan la horquilla de temperaturas más apropiadas para espacios como las residencias y colectivos de edad avanzada. No vamos a entrar en esta discusión por las múltiples circunstancias que deberían valorarse, pero parece que hay un consenso en que deberían estar entre los 22 a 24º durante el día y unos 18 a 20º por la noche. Sabemos que estas condiciones se incumplen de manera reiterada pero que rara vez son objeto de denuncia.
Desde MAREAD Segovia exigimos que las autoridades, Consejería de Familia y Servicios Sociales de la J. de C y L., en cumplimiento de su deber de control sobre estos establecimientos, tanto públicos como concertados o privados, lleve a cabo las inspecciones pertinentes para que se mantengan unas temperaturas adecuadas en los centros residenciales durante el verano que acaba de iniciarse y que se augura en extremo caluroso.
Los poderes públicos, representantes de la ciudadanía en su conjunto, deben ser especialmente cuidadosos en lo que respecta a los colectivos más frágiles y dependientes, entre los que se encuentran los mayores, dejados en buena parte bajo custodia de instituciones, como las residencias, que en ocasiones son solo una fuente más de ingresos para las empresas propietarias. Los centros residenciales de mayores tienen que estar de una forma constante bajo el control de las autoridades para que se garanticen los derechos de los internos.
Por todo ello, y ante la gravedad que un aumento de temperaturas en centros con población vulnerable, como lo son las residencias, puede suponer para las personas que viven de forma permanente en las mismas, exigimos públicamente que las autoridades competentes verifiquen que tanto los lugares comunes como las habitaciones, estén en rangos de temperatura razonables durante el verano, con el fin de evitar agravamientos en la salud y la vida de los residentes, requiriendo que se tomen las medidas necesarias.
Familias, trabajadores y la sociedad en su conjunto, entiende que las condiciones de vida de los mayores debe ser un asunto público de prioritario que no debemos delegar. La experiencia de lo ocurrido durante la pandemia no debería caer el olvido.
