El grupo municipal socialista ha denunciado que el Gobierno de Mazarías se plantea abordar una modificación del contrato del transporte público que sumaría kilómetros a los autobuses por un recorrido vinculado a la futura ampliación del Hospital, que todavía no se ha ejecutado, a costa de suprimir paradas, reducir frecuencias y eliminar expediciones en distintas líneas a los barrios de la ciudad.
Para los socialistas, se añaden kilómetros pensando en una infraestructura hospitalaria que aún no existe mientras se plantea reducir el servicio que hoy reciben los vecinos. Este planteamiento vuelve a evidenciar, a juicio del PSOE, una gestión del transporte urbano “a golpe de parche”, sin una planificación global y alejada de las necesidades reales de los usuarios.
El viceportavoz socialista, Miguel Merino, ha explicado en rueda los dos aspectos de la modificación del contrato que pretende abordar el Gobierno del PP.
En primer lugar, el Gobierno del PP llevará ahora al pleno del mes de agosto la convalidación de la modificación contractual de los cuatro autobuses eléctricos, que llega casi dos años y medio tarde. El cambio de los vehículos Irizar previstos inicialmente por cuatro Mercedes fue autorizado por el Ministerio y la subvención quedó justificada, pero el Gobierno municipal no formalizó entonces la correspondiente modificación del contrato y tiene que regularizarla ahora con efectos retroactivos.
La reorganización del servicio es una propuesta distinta, todavía no aprobada, sobre la que el PSOE quiere advertir desde este momento por las consecuencias que tendría para los usuarios si termina saliendo adelante en los términos planteados.
Para Merino, ambos expedientes reflejan, sin embargo, un mismo problema político: la falta de planificación y control del Gobierno de Mazarías sobre un contrato esencial para la ciudad. “El problema no es que un contrato de transporte tenga que modificarse. El problema es que el PP lo modifica tarde, sin una visión global y a golpe de parche”, ha señalado.
La cuestión que llega ahora al Pleno afecta a los cuatro autobuses eléctricos. La previsión inicial contemplaba la adquisición de vehículos Irizar, que finalmente fueron sustituidos por cuatro Mercedes. El Ministerio autorizó la variación, los autobuses fueron adquiridos y recibidos y la subvención quedó justificada, pero no se formalizó entonces la correspondiente modificación contractual.
El Ayuntamiento tiene que convalidar ahora, en 2026 y con efectos retroactivos, una situación que debería haberse regularizado mucho antes. “Un contrato esencial para la ciudad no puede gestionarse de esta manera”, ha afirmado Merino, quien considera que ejecutar una modificación y tener que regularizarla casi dos años y medio después evidencia deficiencias de seguimiento, control y planificación.
Para el viceportavoz socialista, lo más preocupante es que, mientras el PP trata ahora de cerrar ese problema contractual, ya tiene sobre la mesa otra modificación que afecta directamente al servicio que reciben los ciudadanos. “Son expedientes distintos. Pero los dos tienen algo en común: ponen de manifiesto una gestión del transporte urbano que va por detrás de los acontecimientos, en lugar de anticiparse a ellos”.
Esa segunda cuestión no es la que se somete ahora a aprobación del Pleno. Se trata de una propuesta de modificación del contrato que deberá tramitarse posteriormente y que contempla cambios en líneas, recorridos, frecuencias, expediciones y paradas.
La documentación analizada por el Grupo Socialista plantea incorporar 63.821,68 kilómetros anuales y eliminar 35.911,69 kilómetros, con un saldo aproximado de 27.910 kilómetros más al año. Sin embargo, el resultado en tiempo de servicio es negativo: la propuesta supone 477,4 horas menos de conducción anuales.
“Más kilómetros sobre el papel, pero menos horas de conducción. Ese es el balance real de la propuesta del PP”, ha resumido Merino. Para los socialistas, esta contradicción demuestra que el número de kilómetros no puede utilizarse por sí solo para presentar la modificación como una mejora del transporte urbano.
“El usuario no vive de la hoja de cálculo del Ayuntamiento. Vive de si el autobús llega, de si llega a tiempo y de si puede utilizarlo cuando lo necesita”, ha advertido el viceportavoz.
Una parte importante de los nuevos kilómetros procede de la ampliación del recorrido de las líneas 4 y 6 por el entorno del Hospital General, vinculada a la futura ampliación hospitalaria prevista. Según la información que maneja el Grupo Municipal Socialista, ese trazado supone aproximadamente 14.123,79 kilómetros adicionales al año en cada una de las dos líneas.
El PSOE subraya que la ampliación del Hospital a la que se vincula ese nuevo recorrido todavía no se ha llevado a cabo. Por tanto, esos kilómetros adicionales no responden hoy a una ampliación hospitalaria ya en funcionamiento ni a una nueva demanda acreditada de viajeros derivada de ella, sino fundamentalmente a un recorrido más largo anticipándose a una infraestructura futura. Los socialistas no cuestionan que el Hospital actual deba disponer de una buena conexión en transporte público ni que el servicio tenga que adaptarse cuando se materialice su ampliación. Lo que rechazan es que se incorporen ya kilómetros asociados a una ampliación todavía inexistente y se pretendan compensar con menos servicio en otros puntos de la ciudad.
“Lo que no puede hacer el PP es pagar los kilómetros de más del Hospital quitando servicio en otros barrios”, ha afirmado Merino.
La propuesta del Gobierno municipal del PP plantea reducciones de frecuencias, supresión de expediciones y eliminación de paradas en distintas líneas de la red, con especial incidencia en servicios que conectan barrios como La Albuera, Nueva Segovia y el entorno de Puente de Hierro-La Fuentecilla. Los cambios alcanzan, entre otras, a las líneas 2, 3, 4, 6 y 7, además de servicios nocturnos, y se traducen en menos horas de conducción y una menor oferta en determinadas franjas y periodos.
Para el PSOE, el problema no es revisar la red cuando existan razones objetivas para hacerlo, sino utilizar los recortes como fórmula para hacer encajar kilómetros y tiempos sin resolver antes las deficiencias que ya sufre el servicio. Los socialistas advierten de que algunas líneas arrastran problemas de puntualidad porque los tiempos programados no se ajustan a la duración real de los recorridos, mientras que la respuesta que plantea el PP pasa por reducir servicio o eliminar paradas.
“Si un autobús llega siempre tarde, la solución no puede ser quitar paradas hasta conseguir que llegue a la hora”, ha señalado Merino. “Eso no es solucionar el problema. Es trasladárselo al usuario”. El viceportavoz socialista insiste en que antes de reducir frecuencias o suprimir paradas deben revisarse los tiempos reales, la demanda, las distancias entre paradas y las condiciones de accesibilidad de los barrios afectados.
El Grupo Socialista cuestiona además que pueda justificarse la eliminación de una parada atendiendo únicamente a datos parciales de utilización. Según la información de la que dispone, los datos facilitados contabilizan las personas que suben al autobús, pero no ofrecen una contabilización equivalente de quienes bajan en cada parada. “No se puede decir que una parada apenas se utiliza contando solo a quienes suben y olvidándose de quienes se bajan”, ha advertido Merino.
Para los socialistas, esta cuestión resulta especialmente relevante en barrios como La Albuera, Nueva Segovia y Puente de Hierro-La Fuentecilla, donde la proximidad de las paradas es un elemento esencial para personas mayores, usuarios con movilidad reducida y vecinos que dependen diariamente del transporte público. “Quitar una parada para ganar unos segundos puede mejorar un cuadro horario y empeorar mucho el servicio a la persona que la utiliza”, ha subrayado el viceportavoz.
Para el Grupo Socialista, el conjunto de la propuesta evidencia que el Gobierno municipal está tratando de equilibrar kilómetros y horas antes de determinar qué transporte necesita realmente la ciudad. “El PP está intentando hacer cuadrar el contrato antes de hacer cuadrar el servicio. Y debería ser exactamente al revés: primero hay que decidir qué transporte necesita Segovia y después adaptar el contrato”, ha afirmado Merino.
El PSOE reclama por ello una revisión integral de la red, basada en viajeros por línea y parada, ocupación por expedición, tiempos reales de recorrido, retrasos acumulados, accesibilidad, necesidades de los barrios, conexiones con el Hospital actual y la planificación de las necesidades que genere su futura ampliación cuando esta se materialice, además de las estaciones y las franjas en las que existe una demanda social aunque no sea masiva.
Los socialistas están dispuestos a estudiar y apoyar modificaciones que estén justificadas y mejoren el transporte, pero rechazan que los usuarios terminen soportando los ajustes necesarios para hacer encajar el contrato. “El Ayuntamiento tiene que gobernar el contrato; no puede ser el contrato el que termine gobernando el transporte de Segovia”, ha subrayado Merino.
El viceportavoz ha resumido la alternativa socialista en “planificación, datos completos y servicio público” y ha exigido al Gobierno de Mazarías que abandone la gestión “a golpe de parche” y aborde una revisión seria del servicio antes de aplicar una reorganización que plantea recortar frecuencias, expediciones y paradas en los barrios mientras suma kilómetros vinculados a una ampliación del Hospital que todavía no se ha ejecutado.
