Viene el coco

En Sajonia, uno de los 16 estados federados de Alemania, cuya capital es Dresde, ha ganado las elecciones del pasado domingo el partido de extrema derecha AfD (Alternativa por Alemania). No solo ha ganado, se ha quedado a las puertas de la mayoría absoluta obteniendo un 44% de los votos, doblando así sus resultados de las pasadas elecciones.

Aquí en España, las primeras declaraciones que escuchamos del portavoz del gobierno, Patxi López, nos aseguran que es un momento triste porque han ganado los nazis. Demostrando así que el PSOE, una vez más, no está entendiendo nada de los movimientos sociales que se están produciendo en Europa.

Decir que en la Sajonia el 44% de la población vota a un partido nazi es de una simplicidad tan absurda que casi da vergüenza discutirlo; aun así, lo haremos.

AfD es un partido de extrema derecha, ultranacionalista y que entre su ideario político se encuentran asuntos como la oposición frontal a la inmigración y el multiculturalismo, rechazo a las políticas comunes de la Unión Europea y vuelta a la soberanía alemana en todas sus competencias, poniendo énfasis en la soberanía económica. Abolición del euro, defensa del orgullo nacional, oposición a la bandera LGTBI, exaltación de la familia tradicional, recarbonización energética, rechazo firme al aborto y la eutanasia… es decir, un partido de extrema derecha.

Ahora bien, el auge de estos partidos se debe, desde mi humilde opinión, a que los partidos tradicionales no están sabiendo dar soluciones a los problemas de la gente. Seguir ocultando que la inmigración descontrolada es un problema, sobre todo para las clases sociales más bajas, no ayuda a contrarrestar el auge de estos partidos. La inmigración irregular se asienta en los barrios más pobres de las ciudades y son estos ciudadanos, que tradicionalmente votaban a la izquierda, los primeros que están cambiando su voto a formaciones que utilizan el descontento de la gente y utilizan políticas populistas para llegar al poder.

Pensar que las políticas energéticas de la UE que provocan un incremento continuo de los precios de la luz o el gas no tienen efecto en la manera de pensar de los votantes es un error mayúsculo. El año pasado la UE dio un paso atrás y eliminó el veto al coche de combustión en el año 2035; terminarán dando otro paso atrás con el cierre de las centrales nucleares. Aquí en España hemos visto que ya lo han dado con Almaraz y es que ciertas políticas solamente están empobreciendo a las clases más pobres. Y la izquierda las lleva por bandera.

No sentirse seguro en tu propio barrio, no llegar a fin de mes teniendo un trabajo de 40 horas a la semana y ver que tus impuestos no implican tener unos mejores servicios te llevan a votar a un partido que te promete que eso va a cambiar, a pesar de hacerlo contra tus ideales.

Llamar nazismo a lo que no lo es no soluciona el problema y, además, hace que se banalice el término. Igual pasa con llamar terrorista a quien no lo es. Si queremos luchar contra este tipo de partidos, hay que empezar a dar soluciones reales a los problemas reales de la gente y dejar de ocultar que ciertos asuntos sociales son un problema, complejo de abordar, pero un problema. Si no lo hacen los partidos moderados, desgraciadamente darán la solución estos partidos de extrema derecha que siguen creciendo día tras día.

David García – Foj 

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