Próspero viento

Antes que nada. 136.000 (alguno más). Esa es la cifra. Esa es la cifra de extremeños que han votado al “pesoe” en las últimas elecciones. Un partido corrupto hasta las trancas. Un gobierno entregado a asesinos y delincuentes, dejando que las decisiones las tome un prófugo en el extranjero, un etarra o la extrema izquierda. Un gobierno fallido. Un presidente totalitario, mentiroso, tramposo. Nadie sabe la razón por la que nombró candidato en Extremadura al corrupto, impresentable e imputado que enchufó a su hermano. Con todo esto, todavía hay 136.000 que lo han votado. Extremadura, socialista de siempre, en la miseria y en la cola de España, por tanto. Y con todo, 136.000 ciudadanos votan socialismo. ¿Cómo llamarlo? El respeto me impide ponerlo nombre. Vita pergit.

Hablar de Andrés Trapiello es, para mí y para mucha gente, hablar de un grande, de uno de los mejores escritores actuales de nuestro país. Autor inmenso, comprometido con su obra, perfeccionando cada vez más sus libros. A mí parece un autor excelso, por la calidad literaria de sus libros y por la amplitud de su obra. He leído gran parte de ella, pero no toda. Es muy amplia, pero iré avanzando. A modo de ejemplo, está inmerso en la publicación de “El salón de los pasos perdidos”, donde cada cierto tiempo va publicando sus diarios anuales, novelados. Lleva ya algo más de veinte volúmenes y acaba de publicar “Fractal”, una especie de resumen de los veinte primeros. Yo he leído 8 o 10 de ellos y ahora estoy con ese “Fractal”.

Su inmensidad me lleva también a El Quijote. Gran conocedor de la obra de Cervantes, había publicado alguna novela sobre el tema, para mi muy recomendable “Al morir Don Quijote”. Pero su obra cervantina cumbre ha sido la traducción de El Quijote al castellano actual, muy cuestionada al principio, al leerla ves que no se pierde nada de la obra original y sin embargo facilita su lectura. Magnífico.

De entre sus otros libros, uno de los más importantes es “Las armas y las letras” donde se dedica a desmontar la tan manida “superioridad moral” de la izquierda que hizo que durante muchos años y ahora todavía parezca que los grandes escritores eran y son de izquierda. En este magnifico libro se dedica a demostrar esa falacia. Con todo tipo de datos y autores, desmontando mitos, desde “nuestra guerra de los mil días” (la llamada guerra civil), por ejemplo, que durante cuarenta años el poeta español más importante haya sido Alberti y no Juan Ramón Jiménez.

Todo lo anterior es para dejar claro que para mi, Trapiello es un gran escritor, de los más importantes de los últimos años. Y además, acaba de publicar el libro PRÓSPERO VIENTO donde profundiza en lo escrito en el mencionado “Las armas y las letras. Este libro publicado este año, es una especie de biografía literaria y política del autor. Hace un repaso a sus vivencias políticas, desde su pertenencia juvenil a la Guardia Roja, hasta su paulatina decepción de la izquierda en general, su desengaño por las mentiras sobre lo idílico de la segunda república, hasta llegar a la postura muy crítica con el actual “progresismo” y en concreto el totalitario presidente Sánchez.

Ya en el anterior libro se dedicó (y parte de toda su vida) a reivindicar a autores como Clara Campoamor, Elena Fortún, Chaves Nogales, injustamente tratados. Escritor fuera de los cánones progresistas, siempre ha sido marginado de los círculos del poder y sus influencias. Es uno de los despedidos de El País, por ejemplo. Siempre nadando contracorriente, siempre denunciando, solo se le puede agradecer esta lucha y desear que no cambie. En su deambular por la política española actual, no pasa de lado por el enfrentamiento del actual “enchufado” como director del Instituto Cervantes, Luis Montero, cuando despreció públicamente al presidente de la Real Academia de la Lengua.

De la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero, dice que su publicación fue “volver a la casilla de salida otra vez”. Argumenta que “Zapatero se creyó que la izquierda había sido más generosa (en la transición) y puso en circulación una memoria que recuerda lo que no pasó y olvida lo que sí ocurrió”, cuando, según Trapiello, “ambas partes entendieron que sin memoria no hay justicia pero sin olvido no hay paz”. Y en estas estamos, con Sánchez avanzando en perder la paz, con esa falsa memoria.

Dedica varias páginas al tema Gil de Biedma, que ya había tratado en uno de sus volúmenes del “Salón de los pasos perdidos” y que aquí amplia. Yo comparto su opinión, ya lo publiqué hace unos años en El Adelantado de Segovia. Estoy de acuerdo con él en valorar la poesía, la obra de Gil de Biedma (yo no soy lector de poesía y no puedo opinar ni siquiera como tal). Pero no puedo entender ni compartir, como él tampoco, el que un pederasta confeso tenga calles con su nombre, premios literarios y hasta un Instituto de Educación Secundaria. Un pederasta. La ley Orgánica 8/2021, que este gobierno “de los nuestros” promulgó, habla del tratamiento de los abusos con niños en el sistema educativo y tiene un capítulo II “De la certificación negativa del Registro Central de Delincuentes Sexuales y de Trata de Seres Humanos”. Da escalofríos leerlo. Pero da igual, “es de los nuestros” dice Trapiello. A Plácido Domingo se le canceló (como se dice ahora) su carrera por unas denuncias de hace cuarenta años. No era de los nuestros.

Libro muy interesante, un repaso a su vida política y literaria. De un gran valor, de una gran altura de estilo, polivalente en cuanto a tratar todos los temas con diferente tono, pero siempre con gran altura literaria. Muy recomendable. Léanlo y disfruten.

Heliodoro Albarrán 

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