Como cada año, aquí me tienen, escribiéndoles con la mejor de las intenciones… pero con la ironía afilada como corresponde a quien ha pasado un año entero viendo, escuchando y padeciendo la política del PP en el Ayuntamiento de la ciudad. Sí, esa misma que, con descaro continuo, ha convertido la institución local en una especie de circo permanente bajo el mandato del alcalde José Mazarías y su equipo. No vengo a pedir juguetes ni caramelos: vengo con una lista que parece extraída de una comedia de enredos, pero que desgraciadamente responde a la realidad de 2025 en Segovia.
Empecemos por lo que, francamente, debería haberse resuelto sin necesidad de vuestra intervención: un año sin escándalos semanales originados por el gobierno municipal. Sé que la idea puede sonar demasiado optimista para aquellos que han visto cómo, casi cada semana, ha surgido una nueva polémica que nada tiene que ver con mejorar la vida de los segovianos y todo con generar titulares, distracciones y tensión política constante. Un año sin escándalos, por favor: bastaría con que el Ayuntamiento dejara de convertir la gestión en una cadena interminable de improvisaciones con consecuencias reales para la ciudad. Que no nos despertemos cada lunes leyendo el titular de turno sobre otro “caso” municipal.
Porque, si os pongo en situación (como quien relata los hechos de una tragicomedia política), el año 2025 ha sido un catálogo inagotable de tropiezos y contradicciones. ¿Recordáis ese escándalo que acabó con la dimisión de la primera teniente de alcalde y portavoz del equipo de gobierno, Rosalía Serrano? Pues no, no fue únicamente una anécdota menor. La propia concejala ocultó durante más de un año su participación en varias empresas inmobiliarias con un capital social cercano a los dos millones de euros, algo de enorme gravedad ética cuando se tienen responsabilidades sobre la hacienda pública.
Pero, imagino que no solo queréis saber “lo gordo”, sino también lo “anecdótico” según Mazarías y los suyos, como la deuda que mantienen hoy en día con la Federación Española de Baloncesto, 1330.000 € ni más ni menos. Sí, queridas majestades, el propio gobierno municipal tuvo que admitir públicamente que había generado un daño económico por no seguir las normas básicas de contratación pública. Deuda que se corresponde a un campeonato preolímpico del mes de julio de 2024 y que, 18 meses después, sigue sin pagarse.
Y eso no es todo. No hay presupuesto aprobado para 2026, algo que ya no debería sorprender a nadie después de la falta de palabra del PP con los pactos firmados y posteriormente incumplidos con VOX y Ciudadanos. Veremos si antes de las elecciones autonómicas del mes de marzo nos sorprenden con una propuesta razonable que realmente esté pensada en mejorar la vida de la gente.
Sumad también a la lista de despropósitos de 2025 la subida desproporcionada de la tasa de basuras, rechazada por todos por ser injusta y mal planteada, tanto es así que han cobrado 1.100.000 € de más a los Segovianos. En cuanto a esto, os pido que les echéis una mano de cara a los próximos meses y creen de una vez por todas una mesa de trabajo que planifique una fiscalidad justa y proporcionada para el 2027.
Los “casos” siguen: negaciones sindicales rotas, un conflicto abierto con la Policía Local que se alarga durante meses, la falta de transparencia, en definitiva, una forma de gobernar que, en demasiados casos, ha parecido más preocupada por protegerse a sí misma que por proteger los intereses de la ciudadanía.
Pero la lista permitidme que la haga extensiva a toda la Comunidad Autónoma. 2026 será el año en el que, tras décadas de rigidez política en Castilla y León, el Partido Popular dejará el gobierno autonómico y será el PSOE quien lidere un cambio real y más que necesario en la Junta. Sí, ese cambio que muchos segovianos esperamos y ansiamos, y con él, vienen razones legítimas para creer que 2026 puede ser realmente distinto para Segovia.
Con ese cambio en el gobierno autonómico, los proyectos estructurales que languidecían desde hace lustros —el hospital que necesitamos con urgencia, el instituto de San Lorenzo, políticas de vivienda públicas y accesibles, y un desarrollo industrial que rompa la dependencia del turismo— están ahora más cerca que nunca de ver la luz. No hablamos de deseos fantasiosos: hablamos de prioridades sólidas que han sido desatendidas durante décadas por la Junta de Castilla y León bajo el mandato del PP. Este nuevo gobierno socialista en la Comunidad dará por fin solución promesas e iniciativas largamente aplazadas.
Queridos Reyes, si en algún punto esta carta suena exigente, es porque lo somos. Segovia no quiere “pan y circo”, quiere un Ayuntamiento que funcione, un Gobierno que responda, y una Junta que invierta de manera estructural en nuestro futuro. Queremos ver resultados tangibles: que los proyectos estancados dejen de ser promesas y se conviertan en realidades palpables para la ciudadanía. Queremos ver inversiones reales en salud, educación, vivienda y empleo. Queremos ver políticas públicas que no se queden en titulares bonitos. Queremos gestión seria y no una colección de errores repetidos. Y queremos que el Ayuntamiento, lejos de inventar problemas cada semana, dedique cada jornada a resolver los verdaderos desafíos de Segovia.
Así que, si podéis traernos menos escándalos, más transparencia y un gobierno local que se centre en resolver —no en empeorar—, os estaremos eternamente agradecidos. Y si además os queda espacio en el saco, echad una sólida dosis de sentido común y buen talante para que, de una vez por todas, Segovia tenga la gestión que merece.
Con la esperanza de quien observa el cambio político que realmente importa,
La portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Segovia.
P.D.: Espero que tome nota el rey Melchor, ya sabe él por qué lo digo.
Clara Martín
