Antes que nada. Además de mafioso y dictador, de ser el peor presidente de la historia, de ser un corrupto y de ser mala gente, además, es un gafe. Un gafe. Lo del accidente de tren es una prueba más. Con este presidente, todo han sido desgracias para el país. La máquina de la trampa ya está en marcha, como con la “dana” valenciana, nos enredamos en discutir de quién es la culpa, la máquina del mafioso trabajando. Lo tengo claro, no se hicieron las infraestructuras necesarias, la confederación no estuvo muy “alerta”, el “si quieren algo que lo pidan” del mafioso le delata junto a un Mazón impresentable. Ahora todo igual, otra vez, como en el apagón. Un gobierno fallido, desbordado, lleno de inútiles, analfabetos y pelotas con un mafioso y gafe de presidente, de rodillas antes delincuentes catalanes y vascos. Vita pergit.
Vuelvo a hablarles de más de un libro, de tres en concreto que he leído últimamente y merecen la pena, en mi opinión. Ya les expliqué el título “permitirse un pasado” es una frase del poema “Nunca es tarde” del poeta español Benjamín Prado. Me gusta, me parece que tiene una carga emocional y vital impresionante. En solo tres palabras.
Les hablo de tres libros, una novela policiaca muy especial “El señor Bowling compra el periódico”, una novela inclasificable “Mil cosas” y un clásico de aventuras “Los tres mosqueteros”.
La primera, “El señor Bowling compra el periódico” es una novela policiaca clásica, asesinatos, policía, investigados, culpables, policiales… pero nada es así, o sí, o no. Es fantástico. Leí una reseña de Leonard Padura y me entró la curiosidad. Luego leí comentarios al respecto del gran Chandleer y ya me decidí a comprarla y leerla. Ambientada en el Londres durante los bombardeos nazis, un hombre común, corriente, muy común y muy corriente. Estrafalario, bonachón si se quiere, empieza matando a su mujer y luego a varias personas más, sin motivos, o sí, chapuceramente. Toda ironía, casi burlesco. Todo es tan sencillo que parece irreal. Nos envuelve la trama, manipula la sensibilidad del lector, acabas queriendo a este asesino entrañable. Todo es inverosímil, lo absurdo elevado al infinito. Léanla, disfruten, no han leído nada igual.

El siguiente libro del que les quiero hablar es “Mil cosas” del gran Juan Tallón. Todo normal. Matrimonio joven, hijo pequeño, bebé, trabajan los dos, él como subdirector de una revista, ella en una oficina solucionando problemas y crisis. Vida frenética, todo el día corriendo, vida doméstica, conyugal, familiar, laboral, no llega el tiempo para todo, correr, angustia, prisas. Una narración que te absorbe, que no te deja respirar, que hace sentirte identificado, que te parece que lo has vivido. Fantástica narración, un ritmo trepidante, un colapso predecible, o no. Pero al final sucede la magia de una gran novela y de un gran narrador, Andrea Toribio, la gran crítica de El País, dice que al final, el punto final de la novela, cambia todo, al terminar tienes que volver a empezar de nuevo, y ¡qué bien!, dice. Lo comparto. No les digo porqué, léanla, verán lo que es buena literatura.
Y el tercer libro del que le hablo hoy y les recomiendo es “Los tres mosqueteros”. No soy original, todo el mundo ha oído hablar de ellos, todos hemos visto películas, series. Todo el mundo conoce la historia, los personajes y sus nombres. Pero casi nadie ha leído la novela. Yo era uno de ellos, te parece que ya conoces la historia. Pero no, la novela es algo más, mucho más. Me sorprendió comprobar que eran casi 700 páginas, en la edición que yo he leído que acaba de publicar Zenda-Edhasa, dentro de su proyecto de recuperar grandes clásicos de aventuras. Hace unas semanas leí también “Las cuatro plumas”. Es muy reconfortante leer los clásicos de aventuras. Y con “Los tres mosqueteros” he disfrutado. Y me ha sorprendido, no sólo hay espadas y duelos, también es una historia, o varias, de amor, intrigas palaciegas, conflictos nacionales. Una atmósfera de tensión constante, con situaciones intrigantes, no le falta la ironía y el puntito canalla de sus personajes. En fin, una obra maestra, una joya, una novela maravillosa. Es una lectura muy recomendable. Y si son de los que ya la habían leído, pues el placer de releer y refrescar. En fin, léanla.

Heliodoro Albarrán
