Condenados a entenderse…y la condena será para nosotros

No les queda otra a los Pimpinela de la política española. Tras el vodevil, con sobreactuación incluida en Extremadura y, en menor medida en Aragón, y una vez concluido el pase dominical en Castilla y León, llega la hora de olvidarse de los malos rollos y abrazarse de nuevo.

A las órdenes de Génova (no sé si de don Alberto o de doña Isabel) y de Abascal, Guardiola, Azcón y Mañueco van a tener que pasar por el aro de la ultraderecha, con lo que ello conlleva.

Me voy a centrar, amigo lector, en nuestra tierra. En esta Castilla y León que votó este domingo y decidió que Mañueco tenga que arrodillarse ante la ultraderecha. No le queda otra opción al de Salamanca que, con humildad cuaresmal, negociar con Vox.

Y digo con Vox, porque me temo que Pollán es solo un hombre de paja en manos de Abascal.

Después de haber caído constantemente durante la campaña electoral en múltiples faltas a la caridad fraterna insultándose y renegando de amores pasados, nuestros Pimpinela han de hacer examen de conciencia y propósito de enmienda antes de volver a jurarse amor eterno. Bueno, eterno, eterno… depende de cómo vaya desarrollándose la relación.

Veremos en qué queda todo, porque como Mañueco pille a Abascal en un momento un poquito exigente, lo mismo nos quedamos sin los 150 euritos para ir al gimnasio, la ayudita para cambiar la bañera por plato de ducha, o, lo que sería peor, los ayuntamientos nos quedaremos sin ayudas para programar novilladas en nuestros pueblos. ¡Dios quiera que esto no ocurra y que los Pimpinela se abracen pronto, que como ciudadano quiero empezar ya a ponerme en forma de cara al verano y como alcalde quiero empezar ya a pedir presupuestos para lo de las novilladas!

Habrá notado usted, amigo lector, la ironía y el chascarrillo. Pero lamentablemente es todo mucho más serio, preocupante y descorazonador.

Mañueco venderá su alma al diablo verde y los paganos seremos los ciudadanos de esta tierra. Pero oiga, es lo que han determinado las urnas y la cabezonería de Mañueco. Porque el candidato socialista, Carlos Martínez, le propuso un acuerdo para que gobernara la lista más votada, pero la chulería del candidato popular se impuso y no hubo tal acuerdo.

Así pues, esta tierra está condenada a ser gobernada por esa ultraderecha que abandera postulados racistas, machistas, lgtbifóbicos y que añora tiempos en blanco y negro. Esa ultraderecha de banderita que ya propuso en esta tierra barbaridades como el protocolo antiaborto, que criminaliza a los menores no acompañados o que engaña sin rubor a nuestros agricultores y ganaderos vendiendo humo.

Esta tierra está condenada a arrodillarse ante la ultraderecha. Es un hecho. Ahora solo falta conocer el grado de sumisión y humillación que está dispuesto a tragar Mañueco por orden de Génova.

Mientras tanto, comienza la cuenta atrás para tener tropecientas mil ambulancias, radioterapia pública en todas las provincias, helicópteros sanitarios por doquier, impuestos cero, y la primera matrícula de la universidad gratis, a pesar de que Mañueco votó en contra cuando esta propuesta fue llevada a las Cortes por el Grupo Parlamentario Socialista.

Una parte de Pimpinela (Mañueco) pidió el otro día a Vox un acuerdo parlamentario sin que entren en el gobierno y la otra parte de Pimpinela (la verde) contraataca y pide tocar sillón, sueldo y poder aquí, en Extremadura y Aragón.

Así que la cosa pinta fea y mucho me temo, amigo lector, que volveremos a tener un gobierno ultra en esta tierra que, desde luego, merece y necesita otra cosa.

Pero… es lo que han dictado las urnas y ahora llega el tiempo de que se entiendan y trabajen. Veremos cómo se desarrolla el sainete y cuántas barrabasadas nos va a tocar tragar.

¡Dios nos pille confesados!

Rubén García de Andrés 

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