Oxígeno – BEL AMI

Antes que nada. Les recomiendo el documental “El autócrata. Retrato político de Pedro Sánchez”, está en YouTube, el dictador protagonista no ha permitido que se exhibiera en salas. Y otra cosa, la indecente de su mujer, Begoña, “la hija del de los burdeles”, está más cerca de ser imputada, de ser presunta culpable penal. No sé el recorrido que tendrá, pero su posible imputación y su negativa a declarar en juzgados y comisiones, prueba lo inmoral e indecente de sus comportamientos. Y claro, los miembros del gobierno, en rebaño, ya están insultando y descalificando al juez. Es insólito que el propio gobierno ataque de esa manera al poder judicial. Nunca pensé que iba a presenciar algo así. Una muestra más de la altura política y personal de este rebaño de borregos del dictador Sánchez. Vita pergit

Hoy les hablo de un par de libros, de dos novelas, que he leído hace ya bastantes días y que me han gustado mucho. Y son muy diferentes, totalmente diferentes. Primero porque una es de un autor francés y la otra es de una escritora española, una es actual y otra del S. XIX, la del francés se puede considerar un clásico, la temática distinta y por muchas cosas más. Pero el atractivo está quizás en eso, en leer novelas, libros de todas las épocas, de procedencias variadas, argumentos, desarrollos, tratamientos, cómo se escribe en cada época. Me estoy refiriendo a OXÍGENO de Marta Jiménez Serrano y BEL AMI de Guy de Maupassant.

El primero de ellos, OXÍGENO, la propia autora confiesa que es “el libro que nunca hubiese querido escribir”. Era noviembre de 2020, sábado, Marta y su pareja Juan (Gómez Bárcena, también escritor de éxito), estaban en su casa como un día normal, sin darse cuenta de que se estaban muriendo, la caldera estaba mal y tenía una fuga de monóxido de carbono, les fue adormeciendo, Marta se levantó como pudo y fue al baño, donde cayó y se golpeó la cabeza. Su pareja, menos afectada, sale a la calle a comprar agua y alguna medicina …. Cinco años después Marta estaba en condiciones de contar lo que pasó, y lo que pasó es tensión, ansiedad, desesperación, dolor.

Pero Marta es capaz de trasladar todas esas sensaciones al libro, de forma magistral, tensión, ansiedad, las horas que estuvo “muerta” y también, esperanza. Hay multitud de temas interesantes en su relato, la relación con tu propio cuerpo, hay casi un “diálogo” con él. La conciencia de los propios límites, el aprendizaje a tolerar las tristezas, las molestias psicológicas. A resaltar la empatía al narrar sus experiencias, pensamientos, reflexiones. Según vas leyendo te identificas con ella, lo sientes. Es un libro para pensar en qué cuenta y cómo lo cuenta. De forma sencilla. Reflexiones sobre la vida de una pareja que busca vivir juntos, trabajar, los precios desorbitados de los alquileres tan de moda ahora. El trato con la casera que vive a miles de kilómetros, es la “villana” del libro. Hay reflexiones muy interesantes sobre la muerte propia y de los seres queridos, la incomprensión de los demás: “toleramos muy mal la tristeza ajena” dice la autora. También interesante el constatar que la vida puede cambiar en un solo instante, incluso en un instante normal y tranquilo, un sábado en tu casa con tu pareja. No siempre la muerte está asociada a la enfermedad o a acontecimientos extraordinarios. Todo ello, según confiesa Marta, te hace vivir de una manera diferente, con una relación más inmediata con el presente, con el día a día, con la idea de que lo que hay es lo que tenemos ahora.

Muy curioso y que te te impresiona es la lista que Marta ha empezado a hacer con las cosas que se hubiera perdido si no estuviera viva, impresiona leerlo. En resumen, hechos reales, contados de forma ágil, fluida, se lee de un tirón. Vivencias íntimas, sensaciones propias que es capaz de transmitir y de emocionarnos. Muy recomendable.

Y el segundo libro es una novela. Conocía el nombre de Guy de Maupassant, no había leído nada de él, es de esos nombres de la literatura clásica del XIX francés que algunos hemos estudiado en el bachillerato. Pero la recomendación de esta novela en concreto me llegó de una forma, digamos, distinta. Era lunes, era marzo, pero no era Macondo (“Cien años de soledad”), era Salamanca. A la hora de comer, terraza de un fantástico restaurante, “El Mesón de Gonzalo”, al lado de nuestra mesa, una señora, atractiva, sola, esperando su siguiente plato. Pasaba el tiempo leyendo un libro,  subrayándole y tomando notas. Me llamó la atención, por deformación de aficionado a los libros. Le sirvieron la última ración de carrillera de ibérico, que era la especialidad del restaurante. Nos quedamos con las ganas de probarla, pero la cercanía de las mesas, el detalle de la lectura tan concentrada y sus anotaciones, hizo que un pequeño comentario sobre la carrillera por mi parte, encendiera la conversación, era francesa, Martine, de Niza y hablaba muy bien el español. Hablamos un poco de libros y me dijo que lo último que haba leído que le gustó mucho fue BEL AMI. Tomé nota y la prometí leerlo. Y escribir sobre él si me gustaba, la dije que “me había metido el gusanillo de leerlo”, la hizo gracia el “gusanillo”, le expliqué su uso y significado. Ella tomó nota de CEDRUS y prometió leerlo. “No creo que nos volvamos a ver” fue su despedida. Le dije que nunca digas “de este agua no beberé ni este cura no es mi padre”, no entendía, empecé a explicarle, pero, es un poco complicado, le dije. Y la emplacé para cuando lo lea y nos volvamos a ver, se lo explicaré. Ella sabrá cómo localizarme. Y compré y leí BEL AMI.

Una buena novela, muy buena novela. Costumbrista, realista. Nos define cómo era la sociedad francesa del XIX. Con mucha descripción de ambientes, de personajes, de sentimientos. Tengo un problema. Como ya les he contado, terminé hace unos meses de leer la inmensa obra completa “La comedia humana” de Balzac y ahora, Maupassant y esta novela en concreto me ha parecido más de lo mismo. Aunque tengo que reconocer que el tratamiento de la trama, del argumento, es algo distinto, me parece que Guy de Maupassant da más importancia a lo que cuenta que Balzac, que se adornaba más, que profundizaba más en las descripciones de todo, paisajes, ropas, casas, decoraciones, todo. Guy es como si nos contara lo que ve y lo que siente, nada más, combinando realismo y ficción. El tema es muy de Balzac (y de la sociedad francesa de la época, supongo). Joven sin estudios ni futuro que llega a París con la intención de “comerse el mundo”, cuenta con su atractivo personal, que para las conquistas amorosas le será fundamental. Tiene la suerte de encontrarse con un antiguo compañero del ejército que le promete ayuda y le introduce en el mundo del periodismo. El resto es una ambición desmedida, un continuo medrar y subir escalafones sociales sin importarle el honor, la fidelidad, el respeto, nada. Maupassant consigue atraparnos con sus intrigas y como en una tela de araña, no podemos salir hasta el final. Novela de corte clásico, muy recomendable. Gracias a Martine.

 

Heliodoro Albarrán 

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