El Servicio de Prevención y Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) ha protagonizado un operativo complejo en la actuación desarrollada a raíz del incendio iniciado en una nave ganadera, dedicada a la cunicultura, ubicada en el término municipal de Olombrada. La labor desarrollada por los bomberos de la Diputación de Segovia ha evitado el colapso del edificio, a pesar de la carga térmica que se alcanzó en el interior de la nave y que ha hecho imposible salvar la vida de los animales que se criaban en su interior.
A las 21:59 horas de este lunes, 27 de julio, se recibía el aviso del servicio de emergencias 112, informando de una gran bola de fuego en la nave ganadera mencionada. El despacho automático movilizada al parque de zona de Boceguillas del SPEIS y, debido a la proximidad del siniestro, se requería a la Diputación de Valladolid la movilización del parque de Peñafiel. Las primeras unidades constataron en el lugar que una de las naves principales del complejo estaba totalmente calcinada. Los trabajos se centraron en evitar la propagación del fuego a otras naves. Objetivo que fue cumplido. La granja se sitúa en una campa diáfana, por lo que no existía riesgo de propagación a masa forestal. Otro de los focos iniciales de los trabajos fueron sendos depósitos existentes en el lugar: uno de agua y otro de GLP. Las valoraciones preliminares justificaron el requerimiento de más medios, por lo que se movilizaron unidades del parque central de Palazuelos de Eresma.
La unificación de efectivos y dotaciones llevó a una evaluación que culminó como prioritaria la división de la zona de actuación en dos sectores, para acometer las tareas de extinción, refrigeración, control del perímetro y de la evolución del siniestro, según la carga térmica existente. Al mismo tiempo, se concentraron medios en la acumulación de pacas de paja en un extremo lateral de la nave, con aproximadamente 400 metros cúbicos de ese material. La intensidad del fuego y el nivel de destrucción que provocó en el interior de la nave afectada generaron momentos de tensión.
Los trabajos se han prolongado durante toda la noche. La bajada de las temperaturas que supuso el ocaso benefició las labores de refresco de la paja que, tras ser extinguida, tuvo que ser movida fuera de la zona para evitar nuevos avances de llama y temperaturas que afectasen a la estructura de la nave. No en vano, en todo momento las labores se orientaron a evitar el colapso del inmueble, tratando de no perjudicar el saneamiento, la extracción y el trabajo posterior en la instalación. Las unidades desplazadas estaban de regreso en sendos parques a las 8:00 horas de este martes, 28 de julio, aunque en la zona se mantiene una labor de monitorización durante las doce horas posteriores al fin de los trabajos operativos, atendiendo al protocolo interno del SPEIS en este tipo de intervenciones. Una labor que protagonizan efectivos del parque de zona de Boceguillas y que se centran en el control de temperaturas y de posibles puntos calientes, así como en el estado de la estructura. También en la supervisión de elementos que puedan resultar inestables en partes altas -como la cubierta metálica de la nave-, por si condiciones meteorológicas como el viento pudieran generar algún riesgo.
A pesar de no poder salvar los animales, “la actuación ha permitido que los daños en la estructura hayan sido menores de lo que este tipo de incendios suele generar”, según ha remarcado el oficial director técnico del SPEIS, Carlos Castro. Junto a él, se personaron en el lugar dos jefes de dotación y seis bomberos-conductores, además de dos bombas nodrizas pesadas, con capacidad para 12.000 litros cada una; dos bombas rurales pesadas, con capacidad para 4.000 litros cada una; y un vehículo de gestión operativa, para el control y dirección de las labores ante el siniestro.
Finalmente, cabe agradecer la ayuda prestada en un momento inicial por el parque de zona de Peñafiel, de la Diputación de Valladolid; así como del servicio de protección forestal de la Junta de Castilla y León y de otros servicios colaboradores, como la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, que contribuyeron a mantener el flujo de abastecimiento de agua en la zona.
