La Federación de Asociaciones de Productores de Ganado Porcino de Castilla y León (FEPORCYL) considera necesario abordar el debate en torno a la ordenación territorial desde la convivencia entre sectores económicos y desde el reconocimiento del papel que cada uno desempeña en la economía y en el medio rural de Castilla y León. En este marco, la Federación apuesta por el diálogo y tiende la mano para buscar soluciones que permitan compatibilizar el desarrollo de la actividad ganadera y vitivinícola en los pueblos de la Comunidad.
Tras la presentación del ‘Manifiesto por un territorio vitivinícola protegido’ por parte del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero y la reunión celebrada recientemente en Aranda de Duero para analizar este asunto, FEPORCYL comparte la necesidad de garantizar una adecuada ordenación del territorio y de buscar fórmulas que permitan la coexistencia de las distintas actividades. La Federación considera, no obstante, que cualquier avance en este sentido debe hacerse desde un debate sereno, riguroso y basado en la evidencia, y teniendo en cuenta la realidad de todos los sectores implicados.
Precisamente con este objetivo, FEPORCYL participó en la reunión convocada por el Ayuntamiento de Aranda de Duero el pasado 27 de julio, a la que asistieron también representantes de otras organizaciones ganaderas, plantas de biogás y las diferentes formaciones políticas del Consistorio arandino. El encuentro permitió analizar las propuestas planteadas por el Consejo Regulador y aclarar determinados aspectos relacionados con la normativa aplicable a la apertura de una explotación ganadera.
La Federación lamenta que los representantes de la D.O. Ribera del Duero no acudieran a esta reunión ya que, a juicio de FEPORCYL, su participación habría permitido abordar directamente las distintas posiciones y avanzar en la búsqueda de puntos de encuentro sobre una cuestión que afecta al futuro económico y territorial de la Ribera del Duero.
Para FEPORCYL, esta ausencia contrasta con el reiterado llamamiento al diálogo que acompaña al manifiesto. “Dialogar no se puede limitar a una declaración de intenciones ni a imponer tus razones, requiere estar dispuesto a exponer tus propuestas, escuchar las de los demás y contrastar argumentos allí donde sea necesario, buscando acuerdos con quienes pueden verse afectados”, considera el presidente de FEPORCYL, Miguel Ángel Ortiz. Defiende el diálogo como “la herramienta más democrática que existe” pero, insiste, “cuando hablamos de convivencia, el diálogo debe ser real y efectivo”.
En este escenario, la Federación confía en que la Junta de Castilla y León siga ejerciendo su papel “como garante de los derechos y libertades de todos los ganaderos” y garantice un marco equilibrado para todos los sectores, aportando unas reglas comunes que permitan el desarrollo de las distintas actividades económicas en el medio rural. “Hoy hablamos del porcino, pero mañana puede ser cualquier otra actividad la que se encuentre ante una situación similar. Por eso es importante que las decisiones se adopten desde criterios generales, objetivos y equilibrados, y no desde la prevalencia de un sector sobre otro”, sentencia Ortiz.
A pesar de esta ausencia, la agrupación de productores de porcino de Castilla y León mantiene abierta la interlocución con el Consejo Regulador, así como con cualquier otro colectivo interesado. “Seguimos tendiendo la mano para debatir, en cualquier foro, cualquier cuestión que afecte o pueda afectar al futuro del sector en la Comunidad”, afirma el presidente de la Federación, Miguel Ángel Ortiz.
Desde FEPORCYL recuerdan que el sector asume ya una intensa carga administrativa y burocrática y desarrolla su actividad bajo una normativa exigente que establece numerosas garantías para compatibilizar su actividad con la protección del entorno. La instalación de una explotación porcina está sometida a requisitos y controles en ámbitos como el medio ambiente, el bienestar animal, la bioseguridad, la gestión de purines y residuos, la ordenación territorial o las propias condiciones de las instalaciones.
Teniendo en cuenta que la normativa que regula el porcino es de ámbito nacional y de reciente revisión (2020), la Federación está abierta a estudiar soluciones que mejoren la convivencia entre las diferentes actividades, pero siempre valorando objetivos generales válidos para todos los sectores ganaderos y vitivinícolas, y en definitiva todo el ámbito agroalimentario. Pero este proceso, subraya, debe partir de una premisa clara, “ese diálogo debe desarrollarse sin poner en cuestión la continuidad y el crecimiento de un sector esencial para Castilla y León y especialmente relevante para el medio rural, no menor que el vitivinícola”.
En este contexto, recuerda, el porcino tiene un peso determinante en la economía agroalimentaria de la Comunidad. Representa más del 52% de la producción animal de Castilla y León y genera más de 15.000 empleos. Su importancia es especialmente relevante en el medio rural, donde la actividad ganadera contribuye al mantenimiento del empleo, de los servicios y de la actividad económica de numerosos municipios.
Para FEPORCYL, esta realidad debe estar presente en cualquier debate sobre ordenación territorial. “La viticultura es un sector fundamental para la Ribera del Duero, pero también lo es la ganadería, que forma parte de la estructura productiva de su medio rural”, apunta Ortiz, quien recuerda además que “la convivencia entre actividades no es una situación nueva; agricultura, ganadería e industria agroalimentaria llevan décadas compartiendo territorio y contribuyendo conjuntamente al desarrollo de nuestros pueblos”.
El objetivo, por tanto, debe ser preservar esa armonía y evitar que la protección de una actividad pueda traducirse en obstáculos para otra. “La toma de cualquier medida eventual debería responder a criterios objetivos, técnicos y proporcionados y atender a las características concretas de cada proyecto y de su ubicación”, considera Ortiz.
En este debate, FEPORCYL reclama también una mirada equilibrada sobre las distintas actividades económicas. El sector vitivinícola cuenta con una importante dimensión agrícola, pero también con una actividad industrial vinculada a la elaboración de bebidas alcohólicas, sometida, como cualquier otra industria, a sus propios requisitos, autorizaciones y controles ambientales e industriales. Para la Federación, este aspecto debe tenerse presente a la hora de construir un debate sereno sobre los usos del territorio y evitar que se proyecte sobre el porcino una imagen que no se corresponde con el alto nivel de exigencia normativa al que está sometido. “La defensa de un territorio vitivinícola no puede llevar a considerar que una actividad económica deba prevalecer sobre otra que también cumple con la normativa y genera empleo y riqueza en el territorio”, apunta al respecto del presidente.
FEPORCYL rehúye cualquier enfrentamiento entre el vino y el porcino y está convencida de que ambos sectores pueden y deben seguir desarrollándose en Castilla y León. La organización considera que existen vías para abordar las cuestiones que puedan generar dificultades de convivencia y reitera su disposición a trabajar con el Consejo Regulador, las bodegas, las organizaciones agrarias y ganaderas, los ayuntamientos, la Junta de Castilla y León y el resto de colectivos implicados.
“Estamos dispuestos a hablar de todo y con todos para buscar soluciones que permitan una convivencia adecuada entre las actividades. Pero ese diálogo debe servir para sumar y no para coartar un sector que es estratégico para Castilla y León y especialmente importante para el medio rural”, sintetiza el presidente de FEPORCYL, Miguel Ángel Ortiz.
“La Ribera del Duero, como el conjunto del medio rural de Castilla y León, necesita mantener y atraer actividad económica, inversiones y empleo”, añade. Pero “avanzar en esa dirección exige resolver las dificultades concretas sin limitar de antemano las posibilidades de crecimiento de ninguna actividad”, sentencia.
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