“De aquellos polvos, estos lodos”, dice el refranero español. Y si uno busca el significado de esta expresión puede leer lo siguiente: “que las situaciones negativas actuales son consecuencia directa de errores, descuidos o acciones previas”.
Y tanto que los errores tienen consecuencias. En este caso el error mayúsculo cometido en nuestro país con el blanqueamiento de la extrema derecha escindida del Partido Popular hace casi ya trece años. De las más retorcidas entrañas del PP nació ya radicalizado lo que pudo quedarse en un simple experimento, pero que, para desgracia de nuestra democracia y nuestra convivencia social, ha ido tomando fuerza, alentado y blanqueado por medios y pseudo medios de comunicación y ahora, además, por su partido matriz forzado a entenderse con su hijo díscolo.
Podrá decirme, amigo lector, que esta lectura es simple y que no hay que olvidar el apoyo ciudadano en las urnas. Evidentemente. E innegable. Amén de una poderosa y sospechosa financiación; que sin euritos todo les sería más complicado.
Pero es que ese apoyo ciudadano en las urnas ha ido llegando impulsado por ese blanqueamiento mediático y político que ya es un blanqueamiento social.
Y retomo aquí con el título de esta pequeña reflexión. Porque si entre todos, como sociedad, hubiéramos evitado el crecimiento y el acceso al poder institucional del partido verde de ultraderecha hoy no estaríamos hablando de ese racismo que se intenta edulcorar bajo la expresión “prioridad nacional”.
Se está estableciendo un peligroso caldo de cultivo cuando se lanzan soflamas culpando a las personas migrantes de la saturación de los servicios públicos o de copar todas las ayudas habidas y por haber. Este reduccionismo xenófobo es el polvo que, tarde o temprano, originará lodos nada deseables en una sociedad democrática como la nuestra. De la acusación y el señalamiento hay poco trecho hacia otras actitudes peligrosas y de consecuencias imprevisibles.
Todo ello amén de los bulos, repletos también de racismo, como por ejemplo decir que el proceso de regularización de personas migrantes servirá para inflar el censo electoral de cara a unas próximas elecciones. Quien suelta semejante barbaridad, quien lo ampara, lo comparte y lo da credibilidad o es un ignorante o un mentiroso o un racista. O todo a la vez. La regularización de personas migrantes no lleva aparejada la nacionalidad y por tanto, esas personas no van a tener derecho a voto en las próximas generales; tampoco en las próximas andaluzas…
Igual de mentiroso y racista es quien lanza y quien otorga credibilidad al bulo de que el certificado de vulnerabilidad, necesario para el proceso de regularización, concede a los inmigrantes prioridad en el acceso a ayudas sociales.
Estamos, amigo lector, creando un monstruo que puede volverse incontrolable. Y luego vendrá el llanto y el rasgarnos las vestiduras.
Aupados por las urnas, los del partido verde de ultraderecha están envalentonados y con esa fuerza están obligando a su partido matriz, el PP, a retratarse. Y la foto que nos está dejando ese pulso no puede ser más desalentadora. Ya lo hemos visto en Extremadura y Aragón y camino de ello vamos en Castilla y León: el sometimiento del equipo azul al equipo verde. Y a nivel nacional, una estrategia cobarde, pero totalmente alineada con las estrategias autonómicas, jugando al perro y al gato en el Congreso enmendado un texto para lavarse la cara y las manos y parecer lo que no es.
Un zafarrancho de combate en la arena política jugando con la dignidad de las personas migrantes que ahora los de la ultraderecha van a llevar hasta el último rincón de nuestra geografía. Ya han anunciado mociones en todos los Ayuntamientos donde tienen representación para defender esta “prioridad nacional” y obligar a su partido matriz a retratarse.
Créame, amigo lector, que, si de lo que se estuviera hablando no fuera de personas, sería hasta divertido ver cómo reaccionan unos y otros en los Plenos de los parlamentos autonómicos, Diputaciones o Ayuntamientos.
Pero no me hace ni pizca de gracia que se juegue de esta manera con la dignidad de las personas. Ni en este ni en otros aspectos. Pero será que yo soy raro, amigo lector; ya sabe…#YoYMisCosas…
Pusz con mi rareza, seguiré posicionándome frente a estos postulados racistas antes de que sea demasiado tarde…
Rubén García de Andrés
