Marciano

Antes que nada. El dictador sigue acorralado. Su hermano condenado. Su mujer en espera de juicio, que no sé cómo terminará, pero la sola celebración ya será una condena por su comportamiento indecente e inmoral. Y la víbora Zapatero a un paso de entrar en la cárcel, ¡un expresidente! (yo apuesto a que terminará fugándose). Y el partido como tal también cerca de ser imputado (tiene ya más de 120 imputados algunos en la cárcel). Y el dictador, no sabe nada, no se enteró de nada. Y para aguantar y mientras prepara alguna trampa, sigue vendiendo España a los delincuentes catalanes, a los terroristas vascos, a los marroquíes, a los chinos. Algún día los afiliados y cargos socialistas pagarán por todo esto que están haciendo, consintiendo y apoyando. Vita pergit.

La escritora chilena Nona Fernández ha escritor un gran libro, uno de esos libros que no sabes qué es: ¿novela?, ¿reportaje periodístico? Resulta un poco extraño hasta que coges el ritmo de la narración y es algo híbrido, hay memorias, hay cartas, hay entrevistas, pero todo real, sin ficción. Pero es una novela porque Nona Fernández tiene que hilvanar el contenido de todo este material, darle forma. El libro se llama “Marciano” y no tiene nada de ciencia ficción. Nona consiguió un permiso especial para entrevistar en la cárcel a Mauricio Hernández Norambuena, alias “Comandante Ramiro”, miembro del FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez), al que llaman “Marciano”, acusado de participar en el intento de asesinato de Augusto Pinochet y con un historial delictivo muy amplio. La escritora obtuvo el permiso para entrevistarle en la cárcel con el objetivo de escribir un guion para una serie de TV que no llegó a realizarse. Pero con ese material, Nona ha escrito esta magnífica novela.

A lo largo de esas entrevistas Mauricio repasa su vida como perteneciente al FRMP. Además del intento de asesinato de Pinochet, participó en el asesinato del senador Jaime Guzmán, en el secuestro de un empresario para recaudar fondos, la fuga de una cárcel de Brasil y otros escarceos terroristas.

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En la novela, Nona presenta a los del frente como unos militantes idealistas, no alocados, gente llena de matices y de inseguridades y, según su opinión, tratados con dureza en la transición chilena pactada con los militares. En concreto, de Mauricio, intenta hacer a lo largo de la novela un análisis de su personalidad, convertido en un mito revolucionario, guerrillero, secuestrador reincidente. Lo que es cierto es que estos personajes, en la historia real de sus países suelen provocar la polémica, ponen encima de la mesa preguntas complejas que Nona no rehúye y que en la novela aborda con sinceridad, aunque procurando no entrar en juicios morales.

De qué manera podemos hablar de la complejidad del mal de una persona que asesinó y secuestró, que se fugó varias veces de la cárcel y que siempre defendió la lucha armada. Hay que analizar un tema importante, en España también lo hemos sufrido con otros movimientos terroristas, es el tema de justificar las acciones criminales realizadas en busca de un ideal, una utopía. Grandes y complejos temas que Nona Fernández analiza al hombre que hay detrás del guerrillero, su psicología, los efectos de la vida clandestina, de la represión por los aparatos del estado.

Además, Nona no olvida en su novela la historia reciente de Chile, los crímenes de la dictadura, las heridas sin cerrar. Todo ello hace de Mauricio un personaje incómodo para la historia. Y Nona Fernández soluciona todos estos problemas con una extraordinaria narración.

En alguna entrevista la escritora ha dicho que la historia se construye a partir de muchas pequeñas historias, que son como capas unas encima de otras que no siempre vemos y que hay que desconfiar de la historia que nos han contado y tenemos que revisarla cuando estas pequeñas historias nos enseñen que pasó otra cosa, distinta del relato oficial.

También en una entrevista dijo algo que me pareció muy importante, algo así como que, de la novela se concluye que no tiene respuestas claras, pero que piensa que en democracia no pueden tener voz, no podemos tolerar a los que nos dañan. A pensar.

Es una novela que se lee fácilmente, aunque antes haya dicho que te cuesta entrar, tienes algunas páginas con una o dos líneas solamente, son diálogos. Estas páginas, aparte de un recurso que me ha parecido atractivo, hace que se vaya avanzando más deprisa y se agradece. Buena novela. Léanla, no se arrepentirán.

 

 

 

 

   Heliodoro Albarrán 

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