Antes que nada. Siempre me pregunto ¿Qué más tiene que pasar?, para que este dictador de Sánchez y toda la inmundicia que le apoya, se vaya. Todo empezó con el covid y su gestión horrenda (más de 100.000 muertos y crisis económica brutal), la DANA valenciana, con los errores de gestión de la generalidad valenciana incluidos, tuvo el protagonismo del estado por la ineficacia de la Confederación Hidrográfica del Júcar y el resultado todavía le tenemos fresco. El año pasado un apagón eléctrico propio de país tercermundista. Hace unos meses el accidente ferroviario de Adamuz, con casi 50 muertos. Y ahora lo de Ceuta. Varias coincidencias. En todos los casos el gobierno lo sabía antes, en todos los casos aún no nos han explicado las razones, en ningún caso ha habido dimisiones, en todos los casos ha habido una gestión muy defectuosa, propia de un gobierno fallido. Y también siempre los desvergonzados miembros del gobierno ladrando contra todo. ¿Qué más tiene que pasar? Vita pergit.
Había leído la polémica suscitada con la publicación del libro LA BOLA de Daniel Verdú y, viendo de lo que trataba, me atrajo y lo he leído y ahora quiero compartir mis sensaciones. Parto de la base de la demasiada cantidad de libros actuales que se presentan como basados en hechos reales, diarios en todas sus formas, investigaciones sobre familiares del autor, reconstrucciones de hechos acaecidos muchos años atrás, recuperaciones de informaciones o historias del pasado, etc. Todo ello, lo he dicho más veces, por una crisis actual de creatividad literaria, que lleva a los autores a estos recursos.
Cuando empecé a leer, lo primero que pensé es que hay historias reales que parecen tan increíbles que piensas que son mentira. Y no, muchas veces la realidad supera a la ficción en cuando a sorprendernos. Y este es el caso. El libro trata de la vida de Mar de Marchis, una mujer desconocida hasta el 2011 en el que fundó una revista, “Jot Down”, que fue muy importante y seguida durante unos años y que sigue publicándose en la actualidad. Su fundadora Mar de Marchís logró moverse entre lo mejor de los periodistas españoles de la época, escritores y personajes públicos de todo tipo, sin que nadie supiera realmente quién era, sin que nadie conociera su rostro. Parece alucinante.
El contexto es la crisis económica, el auge de las redes sociales e internet, la incapacidad de los medios de comunicación tradicionales para saber lo que venía y adaptarse, la aparición de la posverdad y la práctica desaparición del interés de los medios por buscar la verdad. A todo esto, se unió la capacidad de una mujer para convencer, seducir, manipular. Pero ¿por qué? Pienso que hoy en día, todo el mundo está dispuesto a aceptar una mentira si le viene bien, si la mentira es inteligente, es atractiva. ¿Para qué molestarse en saber la verdad?

Todo el mundo hablaba de ella, pero nadie la había visto y claro, empezaron las elucubraciones. Las redes se llenaron de alternativas, se llegó a decir que era una hija de Aznar, que era su marido con un filtro de voz cuando hablaba, una abogada de mafiosos sicilianos, hasta que era realmente Paloma Gómez Borrero, etc. Cuando contactaba con personajes que le pedían conocerla, les enviaba fotos de una amiga, una peluquera, muy sugerentes, atractivas, que conseguían convencer a periodistas, escritores, artistas. La primera pregunta que nos hacemos es si es una persona genial o simplemente una vulgar impostora muy lista. Ella siempre se presentaba como una abogada, representante de jugadores de futbol y residente en Londres. En las redes y en los foros utilizó muchos nombres como Isabella, Libertad, Bluevelvet o Shizuka. De todas formas, mucha gente la conocía simplemente como “la bola”, porque utilizaba en redes la imagen de una bola de billar negra, con el 8.
El libro está escrito a base de experiencias del propio autor y de entrevistas con personajes seducidos por ella. Pero esto tiene sus trampas, porque no cuentan toda la verdad, creo yo, nos dicen como ellos creían que era, justificando en parte sus colaboraciones con ella. Porque la revista salía y generaba recursos y tenía empleados y llegó a ser uno de los suplementos semanales de El País. Era la época de los despidos masivos, de los ERES en los medios y ella supo aprovecharse de ello. Su acuerdo con El País fue muy importante y su voz era respetada en la directiva del periódico hasta que en 2017, el periodista Alfredo Pascual en “El Confidencial”, reveló la verdadera identidad de la impostora. Se trataba de María Jesús Marhuenda, miembro de una familia acomodada de Santa Pola, en Alicante, divorciada, con tres hijos y al parecer enferma de obesidad mórbida y agorafobia, lo que para muchos explicaba su negativa mostrarse en público. Porque, además de no aparecer en público, siempre daba plantones a las personas que querían quedar con ella, o convocarla a una reunión, etc. Falleció en 2022
El director de Jot Down, Ángel Luís Fernández Recuero, publicó un artículo titulado “La bola o el arte de mirar sin ver”. Muy crítico con el libro. Dice que Daniel Verdú ha escrito un libro sin el permiso de la familia que “todavía” no quería hacerlo. Y habla de rencores. De que hay mucha ficción. Y cuenta como él sí que estuvo con ella y lo cuenta. Fascinante. Sentado, de espaldas a ella, con los ojos vendados, toda una tarde. Y aporta la foto que le hizo. Y dice que, aunque ese día no la vio, el estar con ella, en aquella oscuridad acordada, dio comienzo una de las “relaciones más fascinantes que he tenido en mi vida”. Merece la pena que lean el artículo.
Creo que Scurati, Carrère, Carcas o Wolfe son grandes maestros de contar historias a priori periodísticas, pero con ritmo y tensión de una novela, con pulsión narrativa. Este libro no llega a tanto, pero me ha gustado. Te atrapa y te obliga a pensar. Recomendable. Léanla, es algo distinto, polémico, un caso extraordinario. Les gustará.

Heliodoro Albarrán
