¡Al despacho de dirección!
La escuela pública que yo viví era un tanto diferente de la que viven mis nietos. A mediados de septiembre, tras el largo verano, regresábamos a las aulas en horario de mañana y tarde, salvo los sábados, que dedicábamos solo una parte de la mañana a repasar el Evangelio del domingo siguiente. El maestro nos…
